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Daniel 9

Biblia Latinoamericana (1972)

1LA ORACIÓN DE DANIEL ᴺ {1} ¹ ↠ Era el primer año de Darío, hijo de Artajerjes, el Medo, que reinó en el reino de los Caldeos. [ Dn 9:1 ] Daniel está meditando la profecía de Jeremías (25,11) sobre los setenta años del destierro de los judíos a Babilonia. El ángel Gabriel le entrega otro mensaje que se refiere a setenta semanas de años. Este mensaje es una de las profecías más famosas del libro de Daniel. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ

2[ Dan 9:2 ] ᶜᶠ Jer 25:11; ᶜᶠ Jer 29:10 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ² ↠ Ese primer año de su reinado, yo Daniel estudiaba las Escrituras y sacaba la cuenta de esos setenta años que debían pasar sobre Jerusalén en ruinas como le fue revelado al profeta Jeremías.

3[ Dan 9:3 ] ᶜᶠ Est 4:1 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ³ ↠ Volví mi mirada hacia el Señor Dios para invocarlo en la oración y suplicarle por medio del ayuno, la penitencia y la ceniza.

4[ Dan 9:4 ] ᶜᶠ Dan 3:25 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁴ ↠ Le supliqué a Yavé, mi Dios y le hice esta confesión: «¡Ah, mi Señor, Dios grande y temible que conservas la alianza y tu misericordia con los que te aman y observan tus mandamientos!

5[ Dan 9:5 ] ᶜᶠ Esd 9:6 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁵ ↠ Pecamos, cometimos injusticias, fuimos infieles, nos rebelamos; nos apartamos de tus mandamientos y de tus leyes.

6⁶ ↠ No hicimos caso a tus servidores los profetas que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres como también a toda la nación.

7[ Dan 9:7 ] ᶜᶠ 2Re 17:6 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁷ ↠ Tú, Señor, has sido justo y nosotros sólo tenemos derecho a la vergüenza como en ese día, nosotros la gente de Judá, los habitantes de Jerusalén y todo Israel, estemos cerca o lejos en todos los países donde nos dispersaste por culpa de las infidelidades que cometimos contra ti.

8⁸ ↠ Oh Yavé, la vergüenza sea para nosotros, para nuestros reyes, nuestros jefes y nuestros padres, porque pecamos contra ti.

9⁹ ↠ Que el Señor nuestro Dios tenga misericordia y nos perdone porque nos rebelamos contra él.

10¹⁰ ↠ No obedecimos a Yavé nuestro Dios, no caminamos según sus leyes que puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.

11¹¹ ↠ Todo Israel desobedeció a tu Ley y se apartó de tu palabra; por eso cayeron sobre nosotros la maldición y las amenazas que están escritas en la Ley de Moisés, servidor de Dios, porque habíamos pecado contra ti.

12¹² ↠ Yavé cumplió las palabras que había pronunciado contra nosotros y contra los jefes que nos gobernaban. Hizo que cayera sobre nosotros una terrible desgracia; nunca se había visto bajo el cielo lo que pasó en Jerusalén.

13¹³ ↠ Cayó sobre nosotros la desgracia como está escrito en la Ley de Moisés, pero no apaciguamos a Yavé nuestro Dios, renunciando a nuestra mala conducta y prestando atención a su verdad.

14¹⁴ ↠ Yavé fue quien previó esa desgracia y la dejó caer sobre nosotros, porque Yavé es justo en todo lo que hace: no habíamos escuchado su voz. _

15¹⁵ ↠ Señor nuestro Dios, cuya fama es eterna, tú que con mano poderosa hiciste salir a tu pueblo del país de Egipto, contra ti pecamos y nos rebelamos.

16[ Dan 9:16 ] ᶜᶠ Ez 25:3 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁶ ↠ Señor, en tu gran bondad, aparta tu cólera y tu furor de Jerusalén, tu ciudad, y de tu montaña santa, pues por culpa de nuestros pecados y de los pecados de nuestros padres Jerusalén y tu pueblo son motivo de burla de parte de todos los que nos rodean.

17[ Dan 9:17 ] ᶜᶠ Psa 74:3 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁷ ↠ Escucha pues, tú, nuestro Dios, la oración de tu servidor y su súplica. Por tu honor, Señor, haz que brille tu rostro sobre tu santuario en ruinas.

18¹⁸ ↠ Pon atención, oh Dios mío, escucha, abre tus ojos, mira nuestra ruina y la ciudad sobre la cual ha sido pronunciado tu Nombre. Te lo suplicamos; no esperamos nada de nuestros méritos, sino que confiamos en tu gran misericordia.

19[ Dan 9:19 ] ᶜᶠ Ez 36:22 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁹ ↠ Escucha, Señor, perdona, Señor, mira, Señor. Actúa oh mi Dios, no tardes por amor de ti mismo, porque tu ciudad y tu pueblo son llamados por tu nombre.

20LA PROFECÍA DE SETENTA SEMANAS DE AÑOS ᴺ [ Dan 9:20 ] ᶜᶠ Núm 28:4; ᶜᶠ 1Re 18:36 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁰ ↠ A la hora de la ofrenda de la tarde estaba todavía hablando y orando, confesando mi pecado y el de mi pueblo Israel, suplicando a Yavé mi Dios por su santa montaña.

21[ Dan 9:21 ] ᶜᶠ Dan 8:16; ᶜᶠ Lc 1:19; ᶜᶠ Lc 1:26 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²¹ ↠ En esto llegó volando hasta mí Gabriel, al que había visto en la visión al comienzo. [ Dan 9:21 ] {N} LOS ÁNGELES En las páginas precedentes hemos dicho que todas las visiones y ángeles del libro de Daniel no son más que una manera de hablar propia de los libros llamados apocalípticos. Véase igualmente la nota de Gén 16. Sin embargo tampoco habrá que concluir demasiado aprisa que los ángeles no tienen lugar en el mensaje de la Biblia y que Dios no nos dice nada al respecto. ¿Qué podemos creer en este asunto? Durante siglos se ha hablado de ellos como de nuestros hermanos invisibles. Las alas que se les atribuían en las imágenes daban a entender que para ellos no existían ni la pesadez ni las distancias. Cada uno de nosotros tenía un ángel guardián encargado por Dios de protegerle contra los peligros materiales y las tentaciones. En este ejército celestial había algunos más importantes, los arcángeles. Otros gobernaban la creación: nosotros los llamaríamos más bien poderes cósmicos. Otros, por fin, según los autores espirituales, estaban más próximos a Dios y sólo le veían a él: los serafines. Muchos no ven en ellos más que piadosas imaginaciones pasadas de moda. Otros, cuando experimentan una protección celestial muy particular, prefieren atribuirla directamente a Dios: ¿qué necesidad hay de intermediarios? Sin embargo, en la Biblia, textos de todas las épocas muestran que se ha creído en intermediarios, tanto más necesarios cuanto más alta y justa es la idea del misterio de Dios. No era, pues, difícil creer en ellos porque no se tenía una visión materialista del universo. Se afirmaba que Dios delega una parte de su poder en los espíritus buenos y malos. Algunos textos, como el libro de Tobías, ponen en escena el buen ángel, agente de la Providencia. Otros, como el libro de Daniel, nos hablan de ángeles protectores de los diferentes pueblos, que están en el origen de sus diferentes culturas y religiones. Ellos gobiernan la historia humana con cierta libertad, pero al final tienen que someterse a las decisiones de Dios. Esta concepción de la historia nos resulta al día de hoy bastante extraña, sin embargo tiene buenos fundamentos en la Biblia (Dt 32:8; Jue 11:24; Is 63:9; Dn 10:21). Los autores del Nuevo Testamento acogen estos diversos aspectos sin privilegiar unos a costa de otros. Esteban y Pablo conocen a estos ángeles de las naciones: véase Hch 7:38; Gál 3:19; Ef 1:21 y los correspondientes comentarios. El Apocalipsis de Juan concede a los ángeles en las liturgias del Cielo el papel confiado hasta entonces a los sacerdotes en el templo de Jerusalén (Ap 8:3), pero ellos son asimismo los instrumentos del juicio de Dios, los portadores de catástrofes que harán tomar conciencia de sus faltas a nuestra sociedad pecadora (15:5). El evangelio usa el mismo lenguaje. Y añade que los ángeles de los pequeños son los mismos que viven ya en la plena luz de Dios (Mt 18:10). La Biblia habla, pues, de los ángeles. Pero es muy difícil responder a la cuestión que muchos se plantean: los ángeles ¿son solamente una manera de hablar de la actuación de Dios en el mundo, simples aspectos de su Providencia activa en favor de aquellos que él ama, o son seres reales, fuerzas espirituales distintas de Dios? No hay respuestas definitivas a esta cuestión. Sin embargo la Tradición ha mantenido siempre la fe en un Dios creador del mundo visible e invisible. Un Dios "materialista" habría fabricado su universo como se hace un reloj, por usar las palabras de Voltaire. Un Dios que es espíritu y en el que el Espíritu es nada menos que Dios, es Padre de una creación donde todos y cada uno de los seres son como reflejos e irradiaciones de su propia plenitud. Su luz no se consume en un primer resplandor: el espíritu se refleja y transmite a niveles inferiores. Si el Verbo de Dios ha optado por venir entre nosotros y en nuestra carne, es sin duda porque nosotros ocupamos el nivel inferior de la creación y porque él quería descender hasta lo más bajo. Esto no nos autoriza a considerarnos dueños de los lugares. A medida que la Iglesia se ha ido expandiendo, ha encontrado pueblos que vivían de modo diferente su relación con los poderes cósmicos. Esto le ha inducido a modificar su lenguaje, como hicieran los autores de la Biblia. Pero ha dejado siempre la puerta abierta a las nuevas experiencias. Ella se contenta con recordar que todos estos intermediarios han sido sometidos a Cristo tras su resurrección y glorificación. Sólo él tiene las llaves de la historia y de nuestros destinos individuales. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ᵒᵏ

22²² ↠ Llegó hasta donde yo estaba y me dijo: «Daniel, he venido ahora para que puedas comprender.

23²³ ↠ Al principio de tu oración salió una palabra y he venido para dártela a conocer porque eres amado de Dios. Aplica tu espíritu a esa palabra y comprende la visión.

24[ Dan 9:24 ] ᶜᶠ Is 40:2; ᶜᶠ Zac 4:14; ᶜᶠ Mal 3:20; ᶜᶠ Lc 24:44; ᶜᶠ Hch 10:38 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁴ ↠ Para tu pueblo y tu ciudad santa se han fijado setenta semanas, para que se termine el pecado, para expiar la ofensa, para que venga la justicia eterna, para que se cumpla la visión y la profecía, para ungir al Santo de los Santos. [ Dn 9:24 ] Gabriel empieza diciendo unas palabras enigmáticas (v. 24) y después da una explicación. {C}Poner fin a la perversidad, terminar con el pecado, borrar la ofensa, instaurar la justicia y cumplir las profecías (24). Así se anuncia claramente la venida del reino de Dios. Se ungirá el Santísimo: se trata del Lugar Santísimo, es decir, el Templo. Después de haber sido profanado por los paganos vencedores, será renovado para ser la morada definitiva de Dios en medio de su pueblo. Ahora viene una explicación dada por el mismo Gabriel, que precisa que todo esto va a suceder pronto. Las setenta semanas son una cifra simbólica de semanas de años, y no se pueden tomar al pie de la letra sino las siete primeras semanas: éstas son las que habían transcurrido entre la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 587 y el edicto de liberación de Ciro, llamado Ungido de Dios en Isaías 45, en el año 538. Viene después un período no precisado, representado por las sesenta y dos semanas de años, que llega hasta el comienzo de la persecución de Antíoco en el año 171. En ese año fue asesinado el sumo sacerdote Onías: {C}un ungido será muerto (26). Después el perseguidor hizo cesar el culto del Templo de Jerusalén e incluso edificó sobre el altar de los holocaustos otro altar consagrado a Baal Samen: es la {C}abominación (o ídolo) {C}del devastador. Esta es la semana de persecución durante la cual fue escrita la presente profecía; para el fin de la semana se anuncia una intervención victoriosa de Dios. La intervención divina se manifestó en la paz inesperada que los judíos consiguieron en ese momento (1 Mac 6,55). Pero ésta no fue la llegada del Reino de Dios, sino solamente un signo precursor. Solamente en Cristo se cumpliría lo anunciado referente a la justicia eterna. En todo caso las cifras puestas por el autor se refieren al tiempo de los Macabeos. Si no se verificó entonces el fin de la historia, es inútil manipular las cifras para calcular cuándo será: Dios no quiso darla a conocer (Mc 13,32). Al final del siglo pasado, el fundador de los Testigos de Jehová construyó toda su interpretación de la Biblia sobre esta profecía de Daniel. Sus cálculos extravagantes demostraban que, después del reino de Dios en Israel, con David y Salomón, terminado en tiempos de Daniel, empezaba el nuevo Reino de Dios, el cual terminaría en el año 1914, con el fin del mundo. Como no sucedió, rectificaron sus cálculos. No es el lugar para discutir sus teorías. Basta notar que para ellos las dos fechas claves de la salvación son la destrucción de Jerusalén en el siglo VI antes de Cristo, y el año 1914. En cambio, la venida de Jesús, su muerte y su resurrección no tienen ninguna importancia para la venida del Reino de Dios. Con esto se verifica el error de los que se apoyan en textos confusos de la Biblia para cuestionar las verdades más seguras, en vez de partir de las bases más firmes de la fe para tratar de aclarar los textos confusos. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ

25[ Dan 9:25 ] ᶜᶠ Esd 3:1; ᶜᶠ Esd 4:4 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁵ ↠ Entiende bien esto: Desde que se haya dado la orden de reconstruir Jerusalén hasta un jefe consagrado, son siete semanas; luego pasarán sesenta y dos semanas para reconstruir plazas y muros. Luego llegará el fin de los tiempos.

26[ Dan 9:26 ] ᶜᶠ 2Mac 4:34 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁶ ↠ Después de las sesenta y dos semanas, será eliminado un hombre consagrado, sin que se encuentre culpa en él. Llegará un pueblo cuyo jefe destruirá la ciudad y el Templo: todo quedará sumergido y habrá guerras y desastres hasta el fin. _

27[ Dan 9:27 ] ᶜᶠ 1Mac 1:45; ᶜᶠ 1Mac 1:54; ᶜᶠ Mc 13:14 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁷ ↠ Durante una semana consolidará su alianza con muchos, durante media semana interrumpirá el sacrificio y la ofrenda. Junto al Templo erigirá la Abominación de la Devastación hasta el tiempo fijado para la ruina del devastador.

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