2 Macabeos 3
Sagrada Biblia Straubinger ›1¹ En el tiempo que la Ciudad Santa gozaba de una plena paz, y que las leyes se observaban muy exactamente por la piedad del pontífice Ornas, y el odio que tenía a la maldad; ↣ᵑ [*1.] ⇠ ᶰ Prescindiendo de las dos cartas introductorias, este libro se limita a un periodo de 16 años (176-160 a. C.), mientras que el primer libro abarca los años 171-134. Onías III, Sumo Sacerdote de 198 a 175. Véase 4:1 ss.; 15:12. Cf. 2. 18; 5:13.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
2² nacía de esto que aún los mismos reyes y príncipes honraban sumamente aquel lugar, y enriquecían el Templo con grandes dones; ↣ᵑ [*3.] ⇠ ᶰ Se refiere a Seleuco IV Filopator (187-175 a. C.), hermano mayor y predecesor de Antíoco IV Epífanes, de la familia de los Seléucidas, rey de Asia y Siria, inclusive Palestina. Cf. Daniel 11:20 y nota.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
3³ de manera que Seleuco, rey de Asia, costeaba de sus rentas todos los gastos que se hacían en los sacrificios. ᶠᵗ
4⁴ En medio de esto, Simón, de la tribu de Benjamín, y creado prefecto del Templo, maquinaba con ansia hacer algún mal en esta ciudad; pero se le oponía el Sumo Sacerdote. ᶠᵗ
5⁵ Viendo que no podía vencer a Onías, pasó a verse con Apolonio, hijo de Tarseas, que en aquella sazón era gobernador de Celesiria y de Fenicia, ᶠᵗ
6⁶ y le contó que el erario de Jerusalén estaba lleno de inmensas sumas de dinero, y de riquezas en general, las cuales no servían para los gastos de los sacrificios; y que se podría hallar medio para que todo entrase en poder del rey. ᶠᵗ
7⁷ Habiendo Apolonio dado cuenta al rey respecto del dinero que a él le había sido denunciado, llamó el rey a Heliodoro, su ministro de hacienda, y le envió con orden de transportar todo el dinero referido. ᶠᵗ
8⁸ Heliodoro se puso luego en camino con el pretexto de ir a recorrer las ciudades de Celesiria y Fenicia, mas en realidad para poner en ejecución el designio del rey. ᶠᵗ
9⁹ Habiendo llegado a Jerusalén, y sido bien recibido en la ciudad por el Sumo Sacerdote, le declaró a éste la denuncia que le había sido hecha de aquellas riquezas, y le manifestó que éste era el motivo de su viaje; preguntándole luego si verdaderamente era la cosa como se le dijo. ᶠᵗ
10¹⁰ Entonces el Sumo Sacerdote le representó que aquéllos eran unos depósitos y alimentos de viudas y huérfanos; ↣ᵑ [*10.] ⇠ ᶰ Como aquí se ve, el Templo era como un banco y lugar seguro, en que se guardaban los capitales de los huérfanos y viudas y los fondos de beneficencia. El abuso de esta benéfica institución es estigmatizado por el mismo Jesucristo en Mateo 15:5 s. y Marcos 7:10 ss.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
11¹¹ y que entre lo que había denunciado el impío Simón había una parte que era de Hircano Tobías, varón muy eminente, y que el todo eran cuatrocientos talentos de plata, y doscientos de oro; ↣ᵑ [*11.] ⇠ ᶰ El talento de plata pesaba 43,65 kg., el talento de oro, 49,11 kg. Entre los griegos el talento tenía solamente 26 kg.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
12¹² que por otra parte de ningún modo se podía defraudar a aquellos que habían depositado sus caudales en un lugar y templo honrado y venerado como sagrado por todo el universo. ↣ᵑ [*12.] ⇠ ᶰ Cf. Deuteronomio 27:19.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
13¹³ Mas Heliodoro, insistiendo en las órdenes que llevaba del rey, repuso que de todos modos se había de llevar al rey aquel tesoro. ᶠᵗ
14¹⁴ En efecto, en el día señalado entró Heliodoro para ejecutar su designio, con lo cual se llenó de consternación toda la ciudad. ᶠᵗ
15¹⁵ Y los sacerdotes, revestidos con las vestiduras sacerdotales, se postraron por tierra ante el altar, e invocaban a Aquel que está en el cielo, y que puso la ley acerca de los depósitos, suplicándole que los conservase salvos para los depositadores. ↣ᵑ [*15 ss.] ⇠ ᶰ Hermoso ejemplo de celo sacerdotal. Nótese que Dios no hace esperar su milagrosa intervención (versículo 24 ss.). Lloren los sacerdotes y ministros del Señor entre el atrio y el altar, dice el profeta Joel, y exclamen: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo (Joel 2:17). A la oración el sacerdote debe unir el espíritu de desinterés. El sacerdote desinteresado y desprendido de los bienes de la tierra, atrae las almas y las salva. Apacentad mis ovejas, pero no las trasquiléis, es lo que Dios dice tantas veces por boca de sus profetas.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
16¹⁶ Ninguno podía mirar el rostro del Sumo Sacerdote sin que su corazón quedase traspasado de aflicción; porque su semblante y color demudado manifestaban el interno dolor de su ánimo. ᶠᵗ
17¹⁷ La tristeza esparcida por todo su rostro, y un temblor que se había apoderado de todo su cuerpo, mostraban bien a los que le miraban, la pena de su corazón. ᶠᵗ
18¹⁸ Salían al mismo tiempo muchos a tropel de sus casas, pidiendo con públicas rogativas que (Dios) no permitiese que aquel lugar quedase expuesto al desprecio. ᶠᵗ
19¹⁹ Las mujeres, ceñidas hasta el pecho de cilicios, andaban en tropas por las calles; y hasta las doncellas mismas, que antes se quedaban en casa, corrían unas adonde estaba Onías, otras hacia las murallas, y algunas otras estaban mirando desde las ventanas; ᶠᵗ
20²⁰ pero todas levantando al cielo sus manos, dirigían allí sus plegarias. ᶠᵗ
21²¹ A la verdad, era un espectáculo digno de compasión el ver aquella confusa turba de gente, y al Sumo Sacerdote puesto en tan grande conflicto. ᶠᵗ
22²² Mientras tanto éstos por su parte invocaban al Dios Todopoderoso para que conservase intacto el depósito de aquellos que se lo habían confiado. ᶠᵗ
23²³ Heliodoro no pensaba en otra cosa que en ejecutar su designio; y para ello se había presentado ya él mismo con sus guardias a la puerta del erario. ᶠᵗ
24²⁴ Mas el espíritu del Dios todopoderoso se hizo allí manifiesto con señales bien patentes, en tal conformidad, que derribados en tierra por una virtud divina cuantos habían osado obedecer a Heliodoro, quedaron como yertos y despavoridos. ᶠᵗ
25²⁵ Porque se les apareció montado en un caballo un personaje de fulminante aspecto, y magníficamente vestido, cuyas armas parecían de oro, el cual acometiendo con ímpetu a Heliodoro le pateó con los pies delanteros del caballo. ᶠᵗ
26²⁶ Se aparecieron también otros dos gallardos y robustos jóvenes llenos de majestad, y ricamente vestidos, los cuales poniéndose uno a cada lado de Heliodoro, empezaron a azotarle cada uno por su parte, descargando sobre él continuos golpes. ᶠᵗ
27²⁷ Con esto, Heliodoro cayó luego por tierra envuelto en oscuridad y tinieblas; y habiéndole tomado y puesto en una silla de manos, le sacaron de allí. ↣ᵑ [*27.] ⇠ ᶰ Esta escena ha sido perpetuada por Rafael en una pintura mural del Vaticano.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
28²⁸ De esta suerte, aquel que había entrado en el erario con tanto aparato de guardias y ministros, era llevado sin que nadie pudiese valerle; habiéndose manifestado visiblemente el poder de Dios. ᶠᵗ
29²⁹ Por un efecto del divino poder, Heliodoro yacía sin habla, y sin ninguna esperanza de vida. ᶠᵗ
30³⁰ Por el contrario, los otros bendecían al Señor, porque había ensalzado con esto la gloria de su lugar; y el Templo que poco antes estaba lleno de confusión y temor, se llenó de alegría y regocijo luego que hizo ver el Señor su omnipotencia. ᶠᵗ
31³¹ Entonces algunos amigos de Heliodoro rogaron con insistencia a Onías que invocase al Altísimo, a fin de que concediese la vida a Heliodoro, reducido ya a los últimos alientos. ᶠᵗ
32³² El Sumo Sacerdote, considerando que quizá el rey podría sospechar que los judíos habían urdido alguna trama contra Heliodoro, ofreció una víctima de salud por su curación, ᶠᵗ
33³³ y al tiempo que el Sumo Sacerdote estaba haciendo la súplica, aquellos mismos jóvenes, con las mismas vestiduras, poniéndose junto a Heliodoro, le dijeron: Dale las gracias al sacerdote Onías, pues por amor de él te concede el Señor la vida. ᶠᵗ
34³⁴ Y habiendo tú sido castigado por Dios, anuncia a todo el mundo sus maravillas y su poder. Dicho esto desaparecieron. ᶠᵗ
35³⁵ En efecto, Heliodoro, habiendo ofrecido un sacrificio a Dios, y hecho grandes votos a Aquel que le había concedido la vida, y dadas las gracias a Onías, recogiendo su gente se volvió para el rey. ᶠᵗ
36³⁶ Y atestiguaba a todo el mundo las obras del gran Dios, que había visto él con sus propios ojos. ᶠᵗ
37³⁷ Y como el rey preguntase a Heliodoro quién sería bueno para ir de nuevo a Jerusalén contestó: ᶠᵗ
38³⁸ Si tú tienes algún enemigo o quien atente contra tu reino, envíale allá, y le verás volver desgarrado a azotes, si es que escapare con vida; porque no se puede dudar que reside en aquel lugar una cierta virtud divina. ↣ᵑ [*38.] ⇠ ᶰ No falta la nota irónica como contraste en este patético episodio.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
39³⁹ Pues Aquel mismo que tiene su morada en los cielos, está presente y protege aquel lugar, y castiga y hace perecer a los que van a hacer allí algún mal. ᶠᵗ
40⁴⁰ Esto es, en suma, lo que pasó a Heliodoro, y el modo con que se conservó el tesoro. ↣ᵑ [*40.] ⇠ ᶰ San Ambrosio entresaca de este capítulo muy serias reflexiones acerca de la injusticia que cometen los que atentan contra lo que está consagrado a Dios, el cual es como un depositario de lo que ha de servir para su culto, y para sustento y decencia de sus ministros, y para alivio y consuelo de las viudas, huérfanos y pobres. Véase Baruc 6:27.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢