1 Enoc (Libro de Enoc) 85
Sagrada Biblia Straubinger ›1Capítulo LXXXV ⁸⁵ ¹ Después de eso vi otro sueño y todo ese sueño te lo voy a mostrar, hijo mío.
2² Enoc levantó la voz y habló a su hijo Matusalén: «A ti quiero hablarte, hijo mío, escucha mis palabras y pon atención a la visión del sueño de tu padre.
3³ Antes de tomar a tu madre Edna, vi una visión sobre mi cama y he ahí que un toro salía de la tierra y ese toro era blanco. Tras el toro salió una novilla y con ella dos terneros, uno de los cuales era negro y el otro rojo.
4⁴ Entonces el ternero negro golpeó al rojo y le persiguió sobre la tierra y a partir de allí no pude ver ese ternero rojo.
5⁵ Luego el ternero negro creció y esa novilla se fue con él y vi salir de él numerosos bueyes que se le semejaban y le seguían.
6⁶ Y esa primera novilla se alejó del primer toro para buscar al ternero rojo, pero no lo encontró y profirió por él un gran lamento y lo buscó.
7⁷ Vi que vino el primer toro y la hizo callar y no volvió a gritar.
8⁸ Ella parió en seguida otro toro blanco y después de éste, parió numerosos toros y vacas negros.
9⁹ Vi en mi sueño crecer a este toro blanco hasta llegar a ser un gran toro blanco, del cual salieron numerosos toros blancos semejantes a él.
10¹⁰ Y ellos comenzaron a engendrar numerosos toros blancos que se les parecían y se seguían el uno al otro.