1 Corintios 2
Sagrada Biblia Straubinger ›1SAN PABLO NO PREDICA SINO A CRISTO, Y ESTE CRUCIFICADO. ¹ ⇢ Yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no llegué anunciándoos el testimonio de Dios con superioridad de palabra o de sabiduría, ↣ᵑ [*1.] ⇠ ᶰ Es imposible poner mayor elocuencia sobrenatural que en estas líneas donde se niega la elocuencia. En lugar de testimonio de Dios dice la Vulgata: testimonio de Cristo. En vez de testimonio, la última edición de Merk señala que el reciente P. 46 (Papyrus Chester Beatty, 1936) cuya antigüedad remonta al siglo II dice misterio. Esta palabra parece corresponder mejor aún al pensamiento del Apóstol, pues él nos dice en el v. 7 que la sabiduría de Dios se predica en misterio. Tal es también lo que Jesús nos enseña al decir que ella se oculta a los sabios y se revela a los niños de lenguaje sencillo (Luc. 10:21). Véase v. 7 y nota. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
2² porque me propuse no saber entre vosotros otra cosa sino a Jesucristo, y Éste crucificado. ᶠᵗ
3³ Y, efectivamente, llegué a vosotros con debilidad, con temor, y con mucho temblor. ↣ᵑ [*3.] ⇠ ᶰ Pablo no era persona de prestancia. Al contrario, su pequeña estatura y su falta de postura académica le quitaban todo prestigio externo como orador, de manera que se apoyaba únicamente en la virtud de la Palabra de Dios, y no en recursos humanos. Nada prueba mejor que su propio ejemplo la verdad aparentemente paradojal que aquí nos enseña: pues no ha habido desde él, en casi veinte siglos, palabra que arrastre tanto como la de este tímido. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
4⁴ Y mi lenguaje y mi predicación no consistieron en discursos persuasivos de sabiduría (humana) , sino en manifestación de Espíritu y de poder; ↣ᵑ [*4.] ⇠ ᶰ Discursos persuasivos: Pío IX exhorta a los predicadores a no ejercer el ministerio evangélico en forma elegante de humana sabiduría, ni con el aparato y encanto profanos de vana y ambiciosa elocuencia, sino en la manifestación del espíritu y la virtud de Dios con fervor religioso, para que exponiendo la palabra de la verdad, y no predicándose a sí mismo, sino a Cristo crucificado, anuncien con claridad y abiertamente los dogmas de nuestra santísima religión (Encíclica «Qui pluribus»). ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
5⁵ para que vuestra fe no se funde en sabiduría de hombres, sino en una fuerza divina. ᶠᵗ
6LA VERDADERA SABIDURÍA ES SOBRENATURAL. ⁶ ⇢ Predicamos, sí, sabiduría entre los perfectos; pero no sabiduría de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, los cuales caducan, ↣ᵑ [*6.] ⇠ ᶰ Entre los perfectos: Véase el sentido de esta expresión en los vv. 13 — 14 y sus notas. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
7⁷ sino que predicamos sabiduría de Dios en misterio, aquella que estaba escondida y que predestinó Dios antes de los siglos para gloria nuestra; ↣ᵑ [*7.] ⇠ ᶰ En misterio: cf. v. 1 y nota. La que estaba escondida: aquellas cosas «que desde todos los siglos habían estado en el secreto de Dios (Ef. 3:9); especialmente el misterio de la Redención y de la gracia, que comprende el misterio de la Iglesia. Cf. Rom. 16:15; Col. 1:25 — 27. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
8⁸ aquella que ninguno de los príncipes de este siglo ha conocido, pues si la hubiesen conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. ↣ᵑ [*8.] ⇠ ᶰ Satanás nunca habría inspirado la traición de Judas (Juan 13:27), ni la condenación de Cristo, si hubiera podido conocer su divinidad y el valor de Redención que había de tener su muerte. De ahí que Jesús le ocultase siempre su carácter de Hijo de Dios (Luc. 4:1 ss.). ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
9⁹ Pero, según está escrito: «Lo que ojo no vio, ni oído oyó, ni entró en pensamiento humano, esto tiene Dios preparado para los que le aman». ↣ᵑ [*9.] ⇠ ᶰ Cf. Is. 64:4 y nota. Tiene Dios preparado para los que le aman: es característico del hombre el hastío o el aburrimiento ante la monotonía o repetición de las mismas cosas. Y es que el hombre fue hecho a imagen de Dios. Bien podría El desafiar a cualquiera a que encontrara dos crepúsculos iguales. No hay panorama en la creación que no cambie de aspecto con la mañana y con la tarde; con la luna o el sol; con las cuatro estaciones del año. El hombre también cambia con la edad como cambia el día según las horas, y cambian los climas, y las flores se renuevan como los frutos. Y como todas estas cosas de la naturaleza no son sino imágenes de las realidades espirituales (Rom. 1:20), al mismo tiempo que vemos en su variedad un recuerdo de su fugacidad (7:31; II Cor. 4:18) y una advertencia de que nuestro estado no es normal sino transitorio (Filip. 3:20; Hebr. 13:14; I Juan 3:2; Is. 11:1 ss.; Col. 3:2), vemos también en ello una figura y una prenda que el divino Padre nos da de la infinita variedad y riqueza de que El mismo se jacta para colmar, sin hastío, nuestro corazón por todas las edades de la eternidad (Is. 48:6 ss. y nota). De la misma manera también su Palabra (que es su mismo Verbo o Sabiduría) colma sin medida el corazón de los que cada día buscan en ella su felicidad (Sab. 8:16; Is. 48:17; S. 36:4; Ecli. 24:38 s. y notas). ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
10¹⁰ Mas a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu, pues el Espíritu escudriña todas las cosas, aun las profundidades de Dios. ᶠᵗ
11¹¹ ¿Quién de entre los hombres conoce lo que hay en un hombre sino el espíritu de ese hombre que está en él? Así también las cosas de Dios nadie llegó a conocerlas sino el Espíritu de Dios. ↣ᵑ [*11 s.] ⇠ ᶰ Nadie llegó a conocerlas: Sólo Dios, por su naturaleza, puede conocerse a Sí mismo; sólo su hijo Unigénito, «que es en el seno del Padre» (Juan 1:18) lo ve cara a cara; sólo el Espíritu que escudriña las cosas más íntimas de Dios (v. 10) penetra y sondea su naturaleza. Ahora bien, ese mismo Espíritu que dentro de Dios conoce las cosas de Dios, es el que nos es dado (v. 12 y 16). Se explica, pues, que ese mismo Espíritu, dentro de nosotros, nos haga conocer también las profundidades de Dios (v. 10). He aquí revelado en uno de sus admirables aspectos, el del conocimiento, el Misterio del Espíritu Santo en nosotros (Juan 14:17; Luc. 11:13 y notas). De El nos dice Jesús que «nos lo enseñará todo» (Juan 14:26). El espíritu de este mundo es, según S. Tomás, la sabiduría del mundo y el amor al mundo, el cual incita al hombre a hacer y gustar lo que es del mundo (Marc. 8:33). Según otros, es el mismo Satanás príncipe y animador del mundo (Juan 14:30). Notemos que ese espíritu sobrenatural se nos da para que apreciemos la gratuidad del don de Dios, pues el criterio de la lógica humana no nos dejaría comprender (v. 14) que Dios puede amarnos hasta tal punto. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
12¹² Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios; para que apreciemos las cosas que Dios nos ha dado gratuitamente. ᶠᵗ
13¹³ Estas las predicamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las aprendidas del Espíritu Santo, interpretando las (enseñanzas) espirituales para (hombres) espirituales, ↣ᵑ [*13.] ⇠ ᶰ S. Pablo insiste siempre sobre el origen y valor divino de su predicación. Véase Gál. 1:1 y 11 s.; Ef. 3:3. Destacando esta doctrina de que hemos de espiritualizarnos para entender las cosas espirituales —lo cual no significa ser eruditos sino ser niños (Luc. 10:21)— dice Fillion: «San Pablo va a explicar aquí las palabras entre los perfectos del v. 6. Acaba de decir que en la predicación de los apóstoles todo es espiritual, tanto las palabras como los pensamientos». ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
14¹⁴ porque el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, como que para él son una insensatez; ni las puede entender, por cuanto hay que juzgar de ellas espiritualmente. ↣ᵑ [*14.] ⇠ ᶰ El hombre natural: Literalmente, el hombre psíquico. Buzy traduce: el hombre simplemente razonable. No se refiere, pues, al hombre entregado a los vicios, sino a todo hombre natural, a toda naturaleza caída que no haya nacido de nuevo por el Espíritu (Juan 3:5 y nota), es decir, a todo el que no es espiritual y no vive la vida sobrenatural de la fe, aunque pueda haber sido bautizado, pues esto le quitó el pecado original, mas no la depravación natural (cf. 1:19 y nota). Así también los sabios del paganismo, sin la luz de la revelación bíblica, sólo llegaron a ver la virtud como la concibe tristemente Horacio: «Virtus est medium vitiorum utrim que reductum», es decir, como la simple resultante de los vicios opuestos entre sí y limitados unos por otros. Sólo nuestro Dios se nos revela como el Maestro de la virtud positiva, de la cual El mismo es la fuente, y que El comunica mediante su propio Espíritu a los que, dejando de ser siervos, se hacen hijos de El, como vemos en Juan 1:12 s. Cf. Rom. 8:6; Judas 19. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
15¹⁵ El (hombre) espiritual, al contrario, lo juzga todo, en tanto que él mismo de nadie es juzgado. ↣ᵑ [*15.] ⇠ ᶰ El hombre espiritual es capaz de valorar las cosas profanas y las espirituales; el hombre carnal, empero, sólo puede discernir las cosas materiales; porque le falta el espíritu, la luz del Espíritu Santo. Véase 12:3; Juan 14:26; Rom. 15:13. De nadie es juzgado: es decir, que los hombres en general, simplemente naturales (v. 14 y nota), no son capaces de comprenderlo ni de apreciarlo rectamente. De ahí las persecuciones que Jesús anuncia a todos sus discípulos, no obstante tratarse de hombres benéficos que, en lógica humana, debieran ser amados de todos. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
16¹⁶ Pues «¿quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor para darle instrucciones?» Nosotros, en cambio, tenemos el sentido de Cristo. ↣ᵑ [*16.] ⇠ ᶰ ¿Quién ha conocido? etc.: Véase Is. 40:13; 55:8 s.; Rom. 11:34. Nosotros: es decir, los hombres espirituales, a que se refiere el v. 15 (cf. 7:40). Esos tienen el instinto sobrenatural que les hace entender las cosas de Dios, porque se las muestra el Espíritu Santo que está en ellos (v. 12 y nota). No son así los corintios, aun carnales, como va a decírselo el Apóstol en 3:1. Esta permanencia en nosotros del Espíritu Santo, que nos da el sentido de Cristo, es pues, un punto de suma importancia, y está fundada en la Palabra de Jesús que nos lo prometió para «que quede siempre con vosotros el Espíritu de verdad». (Juan 14:16). Observa un autor que ésta ha de ser en el cristiano una situación permanente y, puesto que ya se nos ha dado (Rom. 5:5), está cumplida la promesa de Luc. 11:13, y hemos de creer en la ayuda del Espíritu Santo y que en esa fe ha de estar el íntimo resorte de nuestra rectitud, pues, sabiendo que a Dios no podríamos engañarlo, el aceptar esta situación creyendo ingenuamente a la promesa, lejos de ser presunción (como sería si creyésemos tener alguna capacidad propia), nos obliga a mantener nuestra alma bien desnuda en la presencia de Dios «como el que vuela en avión y sabe que la caída sería mortal». ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢