Zacarías 8
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Yahvé dirigió la palabra en estos términos:
2Así dice Yahvé Sebaot: Siento celos de Sión, unos celos terribles; siento por ella pasión, una pasión enorme.
3Así dice Yahvé: Volveré a Sión, habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad-de-Fidelidad, y el monte de Yahvé Sebaot, Monte-de-Santidad.
4Así dice Yahvé Sebaot: Aún se sentarán viejos y viejas en las plazas de Jerusalén, cada cual con su bastón en la mano, de tan viejos que se harán;
5las plazas de la ciudad se llenarán de muchachos y muchachas, que jugarán en sus plazas.
6Así dice Yahvé Sebaot: Y si en aquellos días esto parece imposible al Resto de este pueblo, ¿también yo he de juzgarlo imposible? —oráculo de Yahvé Sebaot—.
7Así dice Yahvé Sebaot: Voy a salvar a mi pueblo, a traerlo de oriente, del país donde se pone el sol;
8voy a traerlos * para que moren en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios con fidelidad y con justicia.
9Así dice Yahvé Sebaot: Recobrad el ánimo, vosotros que oísteis esos días las palabras pronunciadas por los profetas, desde el día * en que se echaron los cimientos del templo de Yahvé Sebaot para reconstruirlo.
10Porque hasta esos días no había paga ni para los hombres ni para el ganado; no había paz para hacer una vida normal, a causa del enemigo, y yo había dado rienda suelta * a los enfrentamientos entre los hombres.
11Pero ahora ya no seré para el Resto de este pueblo como en días pasados —oráculo de Yahvé Sebaot—.
12Porque hay simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará sus productos y los cielos darán su rocío; y yo daré en posesión al Resto de este pueblo todas estas cosas.
13Y del mismo modo que fuisteis malditos entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré yo, y seréis benditos; ¡no tengáis miedo, recobrad el ánimo!
14Así dice Yahvé Sebaot: Aunque decidí haceros mal cuando me irritaron vuestros padres —dice Yahvé Sebaot— y no me arrepentí de ello,
15en estos días he decidido favorecer a Jerusalén y a la casa de Judá: ¡no temáis!
16Esto es lo que debéis hacer: Deciros la verdad unos a otros; juzgar con equidad en vuestros tribunales;
17no maquinar el mal entre vosotros, y no aficionarse a jurar en falso, porque odio todas estas cosas —oráculo de Yahvé—.
18Yahvé me dirigió la palabra en estos términos:
19«Así dice Yahvé Sebaot: El ayuno de los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo será para la casa de Judá ocasión de regocijo, alegría y faustas solemnidades * . Amad, pues, la verdad y la paz.»
20Así dice Yahvé Sebaot: Todavía vendrán pueblos y habitantes de grandes ciudades.
21Y los habitantes de una ciudad irán a la otra diciendo: «Vamos a aplacar a Yahvé y a visitar a Yahvé Sebaot: ¡yo también voy!»
22Y vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar a Yahvé Sebaot en Jerusalén, y a aplacar a Yahvé.
23Así dice Yahvé Sebaot: Aquellos días, diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán por la orla del manto a un judío diciendo: «Queremos ir con vosotros, porque hemos oído decir que Dios está con vosotros.»