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Santiago 5

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Así que vosotros, los ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que van a caer sobre vosotros.

2Vuestra riqueza está podrida, y vuestros vestidos, apolillados.

3Vuestro oro y vuestra plata están llenos de herrumbre, y esta herrumbre será vuestro testigo de cargo y devorará vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado riquezas en estos días, que son los últimos * .

4Tened en cuenta que el salario de los obreros que segaron vuestros campos y que no habéis pagado clama al cielo; y que los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor todopoderoso.

5Habéis vivido sobre la tierra lujosamente y os habéis entregado a los placeres; habéis hartado vuestros corazones para el día de la matanza * .

6Condenasteis y matasteis al justo, que no opuso resistencia.

7Hermanos, tened, pues, paciencia hasta la Venida del Señor. Fijaos en el labrador, que espera con paciencia que la tierra dé su precioso fruto, hasta recibir las lluvias * tempranas y tardías.

8Tened también vosotros paciencia y fortaleced vuestro ánimo, porque la Venida del Señor está cerca * .

9Hermanos, no os quejéis unos de otros, para no ser juzgados. Tened presente que el Juez está ya a las puertas.

10Hermanos, tomad como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.

11Ya sabéis que solemos proclamar felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído hablar de la paciencia de Job, y ya sabéis el final que el Señor le dio; porque el Señor es compasivo y misericordioso .

12Ante todo, hermanos, no juréis ni por el cielo ni por la tierra, ni por ninguna otra cosa. Que vuestro sí sea sí, y vuestro no, no. Así no incurriréis en juicio.

13¿Sufre alguno entre vosotros? Que ore * . ¿Está alguno alegre? Que cante salmos.

14¿Está enfermo alguno entre vosotros? Que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y le unjan con óleo en el nombre del Señor * .

15La oración hecha con fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante; y, si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.

16Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados * . La oración ferviente * del justo tiene mucho poder.

17Elías * era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.

18Después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.

19Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte,

20sepa * que el que convierte a un pecador de su camino desviado se salvará de la muerte y cubrirá multitud de pecados .

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