Salmos 78
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(77) Poema. De Asaf. Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, presta oído a las palabras de mi boca;
2voy a abrir mi boca en parábolas * , a evocar los misterios del pasado.
3Lo que hemos oído y aprendido, lo que nuestros padres nos contaron,
4no lo callaremos a sus hijos, a la otra generación lo contaremos: Las glorias de Yahvé y su poder, todas las maravillas que realizó;
5el pacto que estableció en Jacob, la ley que promulgó en Israel. Había mandado a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos,
6que la generación siguiente lo supiera, los hijos que habían de nacer; que a su vez lo contaran a sus hijos,
7para que pusieran en Dios su confianza, no olvidaran las hazañas de Dios y observaran sus mandamientos.
8Para que no fueran como sus padres, generación rebelde y revoltosa, generación de corazón voluble, de espíritu desleal a Dios.
9Los diestros arqueros de Efraín retrocedieron el día del combate * ;
10no guardaron la alianza con Dios, rehusaron caminar según su ley.
11Habían olvidado sus portentos, las maravillas que les hizo ver * :
12prodigios a la vista de sus padres, en Egipto, en los campos de Tanis.
13Hendió el mar y los pasó por él, contuvo las aguas como un dique;
14de día los guiaba con la nube, cada noche al resplandor del fuego.
15Hendió rocas en el desierto, los abrevó a raudales sin medida;
16hizo brotar arroyos de la peña y descender las aguas como ríos.
17Pero pecaban y pecaban contra él, se rebelaban contra el Altísimo en el desierto;
18tentaron voluntariamente a Dios, reclamando comida para su apetito.
19Hablaron contra Dios, dijeron: «¿Podrá ponernos una mesa en el desierto?
20Ya sabemos que hirió la roca, y que el agua brotó en torrentes: ¿podrá igualmente darnos pan y procurar carne a su pueblo?».
21Pero Yahvé lo oyó y se enfureció, un fuego se encendió contra Jacob, y la Cólera estalló contra Israel,
22por no haber tenido fe en Dios ni haber confiado en su salvación.
23Mandó desde lo alto las nubes, abrió las compuertas del cielo;
24les hizo llover maná para comer, les hizo llegar un trigo celeste;
25el hombre comió pan de los Fuertes * , les mandó provisión para hartarse.
26Hizo que el solano soplara en el cielo, con su fuerza atrajo el viento del sur,
27hizo que les lloviera carne como polvo, y aves como la arena de los mares;
28las dejó caer en el campamento, alrededor de sus moradas.
29Comieron y quedaron hartos, así satisfizo su avidez.
30Con la avidez apenas colmada, con la comida aún en la boca,
31prendió en ellos la cólera de Dios, acabó con los más robustos y abatió a la flor de Israel.
32Mas con todo siguieron pecando, de sus prodigios no se fiaron * ,
33y él redujo sus días a un soplo, todos sus años a un suspiro.
34Cuando los mataba, lo buscaban, se convertían, se afanaban por él * ,
35y recordaban que Dios era su Roca, el Dios Altísimo su redentor.
36Le halagaban con su boca, con su lengua le mentían;
37su corazón no era fiel, no tenían fe en su alianza.
38Él, con todo, enternecido, borraba su culpa, no los destruía; bien de veces contuvo su cólera y no despertó todo su furor:
39se acordaba de que sólo eran carne, un soplo que se va y no vuelve más.
40¡Mil veces se rebelaron en el desierto, lo irritaron en aquellas soledades!
41Otra vez a tentar a Dios volvían, a exasperar al Santo de Israel,
42incapaces de acordarse de su mano, del día que los salvó del adversario;
43de cuando hizo en Egipto sus señales * , en los campos de Tanis sus prodigios.
44Convirtió en sangre sus ríos, sus arroyos, para que no bebiesen;
45tábanos les mandó que los picasen, y ranas para que los infestasen;
46entregó a la langosta sus cosechas, el fruto de su afán al saltamontes;
47asoló con granizo sus viñedos, todos sus sicómoros con aguaceros;
48entregó sus ganados al pedrisco y a los rayos sus rebaños.
49Les envió el fuego de su cólera, indignación, enojo y destrucción, tropel de mensajeros de desgracias,
50y dio curso libre a su ira. No los preservó de la muerte, a la peste sus vidas entregó;
51hirió en Egipto a todo primogénito, las primicias varoniles en las tiendas de Cam.
52Sacó como un ganado a su pueblo * , como rebaño los guió por el desierto;
53los condujo en seguro, sin alarmas, mientras el mar cubría a sus enemigos.
54Los metió en territorio sagrado, en el monte que su diestra conquistó;
55arrojó a las naciones ante ellos; a cordel les asignó una heredad, instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.
56Pero ellos tentaron a Dios, se rebelaron contra el Altísimo, no guardaron sus preceptos * .
57Se extraviaron, infieles como sus padres, se torcieron igual que un arco indócil:
58lo irritaron con sus lugares altos * , con sus ídolos excitaron sus celos.
59Dios lo oyó y se enfureció, desechó del todo a Israel;
60abandonó la morada de Siló, la tienda en que moraba entre los hombres.
61Mandó la flor y nata al cautiverio, a manos del adversario su esplendor * ;
62entregó su pueblo a la espada, contra su heredad se enfureció.
63El fuego devoró a sus jóvenes, no hubo canto nupcial para las chicas;
64sus sacerdotes cayeron a cuchillo, sus viudas no entonaron endechas.
65El Señor despertó como de un sueño, como guerrero vencido por el vino;
66hirió a sus adversarios en la espalda * , los dejó humillados para siempre.
67Desechó la tienda de José * , no eligió a la tribu de Efraín;
68pero eligió a la tribu de Judá, y al monte Sión, al que amaba.
69Se construyó un santuario como el cielo, como la tierra que estableció para siempre.
70Y eligió a David su siervo, lo sacó de los apriscos del rebaño,
71lo llevó de detrás de las ovejas a pastorear a su pueblo Jacob, a su heredad Israel.
72Los pastoreaba con atención y esmero * , con mano diestra los guiaba.