Salmos 58
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(57) Del maestro de coro. «No destruyas». De David. A media voz. [[2]] ¿De verdad, dioses * , pronunciáis justicia, juzgáis a los hombres conforme a derecho?
2[[3]] No, que cometéis a conciencia injusticias, vuestras manos favorecen la violencia en la tierra.
3[[4]] Pervertidos están desde el seno los malvados, extraviados desde el vientre los hipócritas;
4[[5]] tienen veneno como veneno de serpiente, como el de un áspid sordo que se tapa el oído,
5[[6]] que no oye la voz del encantador, del mago experto en encantamientos.
6[[7]] Rómpeles, oh Dios, los dientes en la boca, quiébrales, Yahvé, las muelas a los leones.
7[[8]] ¡Que se evaporen como agua que pasa, que se pudran como hierba que se pisa * ,
8[[9]] como limaco que se deshace al andar, como aborto que no contempla el sol!
9[[10]] ¡Antes de que echen espinas * , como la zarza, verde o quemada, los arrebate el torbellino!
10[[11]] El honrado se alegrará viendo la venganza, lavará sus pies en la sangre del malvado;
11[[12]] dirá la gente: «El honrado cosecha su fruto; sí, hay un Dios que juzga en la tierra».