Salmos 48
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(47) Cántico. Salmo. De los hijos de Coré. [[2]] ¡Grande es Yahvé y muy digno de alabanza! En la ciudad de nuestro Dios está su monte santo,
2[[3]] hermosa colina, alegría de toda la tierra. El monte Sión, confín del Norte * , la ciudad del Gran Rey:
3[[4]] Dios, desde sus palacios, se revela como baluarte.
4[[5]] De pronto los reyes se alían, irrumpen todos a una;
5[[6]] apenas lo ven, estupefactos, aterrados, huyen en tropel.
6[[7]] Allí un temblor los invadió, espasmos como de parturienta,
7[[8]] como el viento del este que destroza los navíos de Tarsis * .
8[[9]] Lo que habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahvé Sebaot, en la ciudad misma de nuestro Dios, Pausa. que Dios afirmó para siempre.
9[[10]] Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu templo;
10[[11]] como tu fama, oh Dios, tu alabanza alcanza los confines de la tierra. Tu diestra rebosa justicia,
11[[12]] el monte Sión se regocija, exultan las ciudades de Judá * a causa de tus juicios.
12[[13]] Dad vueltas en torno a Sión, contad sus torres;
13[[14]] prestad atención a sus murallas * , visitad sus palacios; para decir a la próxima generación:
14[[15]] Este es Dios, nuestro Dios por los siglos, nuestro guía para siempre * .