Salmos 38
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(37) Salmo. De David. En memoria. [[2]] Yahvé, no me castigues enfadado, no me corrijas enojado.
2[[3]] En mí llevo clavadas tus saetas, tu mano has descargado sobre mí;
3[[4]] nada intacto hay en mi carne por tu enfado, nada sano en mi cuerpo por mi pecado.
4[[5]] Mis culpas sobrepasan mi cabeza, como peso harto grave para mí;
5[[6]] mis llagas son hedor y putridez, todo por mi insensatez;
6[[7]] encorvado, totalmente abatido, todo el día camino sombrío.
7[[8]] Tengo la espalda túmida de fiebre, no hay nada sano en mi carne;
8[[9]] entumecido, totalmente molido, me hace gemir la convulsión del corazón.
9[[10]] Señor, tú eres testigo de mis ansias, no se te ocultan mis gemidos.
10[[11]] Mi corazón se agita, las fuerzas me flaquean, y hasta me falta la luz de mis ojos.
11[[12]] Compañeros y amigos huyen de mi llaga, mis allegados se quedan a distancia;
12[[13]] los que persiguen mi vida tienden lazos, los que traman mi mal hablan de ruina, urdiendo falsedades todo el día.
13[[14]] Pero yo me hago el sordo y nada oigo, como un mudo que no abre la boca;
14[[15]] soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en sus labios.
15[[16]] Que en ti, Yahvé, yo espero, tú responderás, Señor, Dios mío.
16[[17]] Me dije: «No sea que se rían de mí, que me dominen cuando mi pie resbale».
17[[18]] Y ahora estoy a punto de caer, tengo siempre presente mi pena.
18[[19]] Sí, confieso mi culpa, me apena mi pecado.
19[[20]] Aumentan mis enemigos sin razón * , muchos son los que me odian sin motivo,
20[[21]] los que mal por bien me devuelven y me acusan cuando busco el bien * .
21[[22]] ¡No me abandones, Yahvé, no te me alejes, Dios mío!
22[[23]] ¡Date prisa en socorrerme, oh Señor, mi salvación!