Salmos 17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(16) Oración. De David. Escucha, Yahvé, mi causa, hazme caso cuando grito, presta oído a mi plegaria, que no hay doblez en mis labios.
2De ti saldrá mi sentencia, pues tus ojos ven lo recto.
3Si sondeas mi corazón y de noche me examinas, si me pruebas al crisol, no hallarás en mí malicia; mi boca no claudica
4al modo de los hombres. Siguiendo tu palabra he respetado las sendas trazadas,
5ajustando mis pasos; por tus veredas no vacilan mis pies.
6Te invoco, oh Dios, pues tú me respondes, inclina a mí tu oído, escucha mis palabras,
7Haz gala de tu amor, tú salvas de los prepotentes al que se acoge a tu diestra.
8Guárdame como a la niña de tus ojos, protégeme a la sombra de tus alas
9de esos malvados que me acosan, enemigos que me cercan con saña.
10Han cerrado sus entrañas, hablan llenos de arrogancia,
11avanzan contra mí * , me cercan, me miran fijo para derribarme.
12Son como león ávido de presa, como cachorro agazapado en su guarida.
13¡Álzate, Yahvé, enfréntate, derríbalo; líbrame con tu espada del malvado,
14de los mortales, con tu mano, Yahvé, de los mortales cuyo lote es este mundo * ! ¡Llénales el vientre de tus reservas * , que se sacien sus hijos y dejen las sobras a sus pequeños!
15Pero yo, rehabilitado, veré tu rostro, al despertar te contemplaré hasta que quiera * .