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Salmos 141

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1(140) Salmo. De David. Te invoco, Yahvé, ven presto, escucha mi voz cuando te llamo.

2Que mi oración sea como incienso para ti, mis manos alzadas, como ofrenda de la tarde * .

3Pon, Yahvé, en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios.

4No inclines mi corazón a cosas malas, a perpetrar acciones criminales en compañía de hombres malhechores: ¡no dejes que comparta sus gustos!

5Que el justo me hiera y el leal me corrija, pero nunca el malvado perfume mi cabeza, pues así seguiría implicado en sus maldades * .

6Quedaron a merced de la Roca, su juez * , los que oyeron con regodeo mis palabras:

7«Como piedra molar estrellada * por tierra, sus huesos se esparcen a la boca del Seol».

8A ti, Señor Yahvé, se vuelven mis ojos, ¡en ti me cobijo, no me desampares!

9Guárdame del lazo que me tienden, de la trampa de los malhechores.

10Caigan los malvados en sus redes, al tiempo que yo escapo indemne.

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