Salmos 139
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(138) Del maestro de coro. De David. Salmo. Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;
2sabes cuándo me siento y me levanto, mi pensamiento percibes desde lejos;
3de camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.
4Aún no llega la palabra a mi lengua, y tú, Yahvé, la conoces por entero;
5me rodeas por detrás y por delante, tienes puesta tu mano sobre mí.
6Maravilla de ciencia que me supera, tan alta que no puedo alcanzarla.
7¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde podré huir de tu presencia?
8Si subo hasta el cielo, allí estás tú, si me acuesto en el Seol, allí estás.
9Si me remonto con las alas de la aurora, si me instalo en los confines del mar,
10también allí tu mano me conduce, también allí me alcanza tu diestra.
11Si digo: «Que me cubra la tiniebla, que la noche me rodee como un ceñidor * »,
12no es tenebrosa la tiniebla para ti, y la noche es luminosa como el día * .
13Porque tú has formado mi cuerpo, me has tejido en el vientre de mi madre;
14te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios tus obras. Mi aliento conocías * cabalmente,
15mis huesos no se te ocultaban, cuando era formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
16Mi embrión veían tus ojos; en tu libro están inscritos los días que me has fijado, sin que aún exista el primero * .
17¡Qué arduos me resultan tus pensamientos, oh Dios, qué incontable es su suma!
18Si los cuento, son más que la arena; al terminar * , todavía estoy contigo.
19¡Oh Dios, si mataras al malvado, si los sanguinarios se apartaran de mí!
20Ellos que hablan de ti dolosamente, tus adversarios que profieren mentiras * .
21¿No odio, Yahvé, a los que te odian? ¿No me asquean los que se alzan contra ti?
22Los odio en el colmo del odio, los tengo por enemigos.
23Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón, examíname, conoce mis desvelos.
24Que mi camino no acabe mal, guíame por el camino eterno.