Salmos 109
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(108) Del maestro de coro. De David. Salmo. ¡Oh Dios de mi alabanza, no calles!
2Bocas de impíos y traidores están abiertas contra mí. Me hablan con lengua mentirosa,
3me envuelven con palabras odiosas, me hacen la guerra sin razón.
4En pago de mi amor me acusan, mientras yo rezaba por ellos * ;
5me devuelven mal por bien, odio en cambio de amor:
6«¡Suscita a un malvado contra él, que un fiscal * se ponga a su diestra;
7que en el juicio resulte culpable, su oración considerada pecado!
8¡Que sus días sean pocos, que otro ocupe su cargo;
9queden huérfanos sus hijos, quede viuda su mujer!
10¡Que sus hijos vaguen mendigando, sean expulsados * de sus ruinas;
11que el acreedor se quede con sus bienes y saqueen sus ganancias los extraños!
12¡Nunca nadie le muestre amor, nadie se apiade de sus huérfanos,
13sea exterminada su posteridad, acabe su apellido en sus hijos!
14¡Sea recordada la culpa de sus padres, nunca se borre el pecado de su madre;
15estén constantemente ante Yahvé, y él cercene de la tierra su memoria!».
16Se olvidó de actuar con amor, persiguió al pobre, al desdichado, al de abatido corazón para matarlo;
17amó la maldición, sobre él recaiga, no quiso bendición: que de él se aleje * .
18Se vistió la maldición como un manto: ¡que penetre como agua en su seno * , que entre como aceite en sus huesos!
19¡Que sea el vestido que lo cubra, el cinto que lo ciñe para siempre!
20Ésta sea la paga de los que me acusan, de los que hablan maliciosos contra mí.
21Pero tú, oh Yahvé, Señor mío, actúa por tu nombre en mi favor, ¡líbrame por tu bondad y tu amor!
22Que soy pobre y desdichado, y tengo herido el corazón;
23me desvanezco lo mismo que una sombra, me sacuden igual que a la langosta.
24Con tanto ayuno se doblan mis rodillas, falta de grasa, enflaquece mi carne;
25me he convertido en burla de ellos, cuando me ven, menean la cabeza.
26¡Ayúdame, Yahvé, Dios mío, sálvame según tu bondad!
27¡Sepan que esto es cosa tuya, que tú, Yahvé, lo has hecho!
28¡Maldigan ellos, pero tú bendice! ¡Se avergüencen mis rivales y tu siervo se alegre!
29¡Se vistan de ignominia los que me acusan, envueltos en su vergüenza, como en un manto!
30Mi boca se llenará de gracias a Yahvé, en medio de la multitud lo alabaré:
31porque se pone a la diestra del pobre para arrancar su vida de los jueces.