Salmos 10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Lámed. ¿Por qué, Yahvé, te quedas lejos, te escondes en las horas de la angustia?
2El orgullo del malvado acosa al desdichado, queda preso en la trampa que le ha urdido.
3(Mem). Sí, de su ambición se jacta el malvado, el codicioso que bendice desprecia a Yahvé * ;
4(Nun). el malvado dice altanero: «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa * .
5En toda ocasión triunfan sus empresas, tus decisiones le traen sin cuidado, desprecia a todos sus rivales.
6Dice para sí: «Jamás vacilaré»; como en desgracia no se ve,
7maldice. (Sámek) . (Pe). Su boca rebosa fraude y doblez, oculta su lengua maldad y perfidia;
8se aposta al acecho entre las cañas, y asesina al inocente a escondidas. (Ain). Todo ojos, espía al desvalido * ,
9acecha escondido como león en su guarida, acecha para atrapar al desdichado, atrapa al desdichado atrayéndolo a su red.
10(Sade). Espía, se agazapa, se encoge * , el desvalido cae en su poder;
11dice para sí: «Dios se ha olvidado, oculta su rostro, no ha de ver jamás».
12Qof. ¡Álzate, Yahvé, extiende tu mano * ! ¡Nunca te olvides de los desdichados!
13¿Por qué desprecia el malvado a Dios, diciendo para sí: «No vendrás a indagar»?
14Reš. Has visto la pena y la tristeza, las miras y las tomas en tu mano: el desvalido en ti se abandona, tú eres el auxilio del huérfano * .
15Šin. ¡Quiebra el brazo del malvado, persigue su impiedad sin dejar rastro!
16¡Yahvé es rey por siempre, por los siglos; han sido barridos los paganos de su tierra!
17Tau. El deseo de los humildes tú escuchas, Yahvé, confortas su corazón, les prestas atención,
18para hacer justicia al huérfano, al vejado. ¡Cese ya en su terror el hombre salido de la tierra!