Sabiduría 15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Pero tú, Dios nuestro, eres bueno y fiel, eres paciente y todo lo gobiernas con misericordia.
2Aunque pequemos, somos tuyos, pues reconocemos tu poder * ; pero no pecaremos, porque sabemos que te pertenecemos.
3Conocerte a ti es justicia consumada, y reconocer tu poder es la raíz de la inmortalidad * .
4No nos confundieron las malas artes de invención humana, ni el trabajo estéril de los pintores, figuras plasmadas en colores variados,
5cuya contemplación despierta la pasión de los insensatos, que codician la figura inanimada de una imagen muerta.
6Son amigos del mal y dignos de tales esperanzas quienes las crean, quienes las codician y quienes las adoran.
7Un alfarero amasa laboriosamente la tierra blanda y modela diversos cacharros para nuestro uso. De la misma arcilla vuelve a modelar indistintamente vasijas destinadas a usos nobles e innobles: el alfarero es quien decide la distinta utilidad de cada una.
8Luego, malgastando energías, modela un dios falso de la misma arcilla el que poco antes nació de la tierra y habrá de volver pronto allí de donde fue sacado, cuando le reclamen la deuda de la vida.
9Pero no le preocupa que ha de morir, ni que tiene una vida efímera; sino que compite * con orfebres y plateros, imita a los que forjan el bronce y presume de modelar falsificaciones.
10Su corazón es ceniza, su esperanza, más vulgar que la tierra, su vida, más despreciable que el barro,
11porque desconoce al que le modeló, al que le infundió un alma activa * y le insufló un aliento vital.
12Piensa que nuestra existencia es un juego, y la vida, un mercado concurrido, diciendo: «Hay que sacar partido de donde sea, incluso del mal.»
13Pero éste más que nadie sabe que peca, al fabricar con material terreno frágiles vasijas y estatuas de ídolos.
14Pero los más insensatos de todos y más ingenuos que el alma de un niño * son los enemigos que oprimieron a tu pueblo * ;
15pues tuvieron por dioses a todos los ídolos de los gentiles, que no pueden valerse de los ojos para ver, ni de la nariz para respirar, ni de los oídos para oír, ni de los dedos de sus manos para tocar, ni de sus pies torpes para andar.
16Porque los hizo un hombre, los modeló quien tiene el espíritu prestado; y ningún hombre puede modelar un dios semejante a él.
17Siendo mortal, produce con sus manos impías un ser muerto, pero él vale más que los objetos que adora, ya que él tiene vida, pero éstos jamás.
18Adoran además a los bichos más repugnantes, que superan en estupidez a todos los demás
19y ni siquiera poseen la belleza de los animales cuyo aspecto atrae, pues quedaron excluidos de la aprobación y bendición de Dios * .