Proverbios 20
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El vino es arrogante y el licor, pendenciero; quien se pierde en ellos no llegará a sabio.
2La ira del rey es rugido de león: quien la provoca se daña a sí mismo.
3Es honra del hombre evitar discusiones, pero todos los necios se enzarzan en ellas.
4El perezoso no ara cuando llega el otoño, y en la siega busca, pero no hay nada.
5El consejo en la memoria es agua profunda: el inteligente sabe sacarla.
6Muchos se tienen por hombres de bien, pero ¿quién hallará un hombre fiel?
7El justo procede honradamente; ¡dichosos los hijos que le siguen!
8Rey sentado en el tribunal con su mirada disipa * todo mal.
9¿Quién puede decir: «Soy puro, estoy limpio de pecado»?
10Pesos y medidas dobles son dos cosas que aborrece Yahvé.
11Ya con sus obras deja ver el muchacho si su conducta será pura y recta.
12Oído que escucha y ojo que ve: ambas cosas las hizo Yahvé.
13No te entregues al sueño, que te empobrecerás; abre tus ojos y te hartarás de pan.
14«¡Malo, malo!» dice el comprador, y cuando se va, se felicita.
15Abundan el oro y las piedras preciosas, pero lo más valioso son los labios expertos.
16Cógele el vestido, pues salió fiador de un extraño; exígele prenda por los desconocidos * .
17Al hombre le gusta el pan robado, pero luego la boca se llena de grava.
18Afianza tus proyectos con consejos, haz la guerra con estrategia.
19El que anda murmurando divulga secretos, no te juntes con gente chismosa.
20A quien maldice a su padre y a su madre se le apagará la lámpara en la oscuridad.
21Fortuna adquirida con presteza a la postre no será bendecida.
22No digas: «Vengaré mi daño»; confía en Yahvé y te salvará.
23Yahvé aborrece el doble peso, no es justa la balanza trucada.
24De Yahvé dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre discernir su camino?
25Es un riesgo para el hombre precipitarse en sus votos y reconsiderar más tarde su promesa.
26El rey sabio avienta a los malos y hace pasar la rueda sobre ellos * .
27El aliento * del hombre es lámpara de Yahvé, que sondea lo más profundo de su ser.
28Bondad y lealtad custodian al rey, su trono se afianza en la bondad.
29La fuerza es el adorno de los jóvenes, las canas, el honor de los ancianos.
30Las cicatrices de la herida remedian el mal, los golpes, las entrañas más profundas * .