Números 5
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Dijo Yahvé a Moisés:
2«Manda a los israelitas que echen del campamento a los leprosos, a los que padecen flujo y a los impuros por contacto con cadáver.
3Los has de echar, sean hombres o mujeres. Los echarás fuera del campamento, para que no contaminen su campamento, donde yo habito en medio de ellos * .»
4Así lo hicieron los israelitas: los echaron fuera del campamento. Los israelitas hicieron todo conforme a lo que Yahvé había ordenado a Moisés.
5Yahvé dijo a Moisés:
6«Comunica esto a los israelitas: Si un hombre o una mujer comete cualquier pecado en perjuicio de otro, ofendiendo a Yahvé, el tal será reo de delito.
7Confesará el pecado cometido y restituirá la suma que debe, más un quinto. Se la devolverá a aquél de quien se ha hecho deudor.
8Y si el hombre no tiene pariente a quien se pueda restituir, la suma, que en tal caso se ha de restituir a Yahvé, será para el sacerdote; aparte del carnero expiatorio con que el sacerdote expiará por él.
9Y toda ofrenda reservada de lo que los hijos de Israel consagran y presentan al sacerdote, será para éste.
10Lo que cada uno consagra, es suyo; pero lo que se presenta al sacerdote es para el sacerdote.»
11Yahvé dijo a Moisés:
12«Comunica esto a los israelitas: Supongamos un hombre cuya mujer se haya desviado y le haya engañado
13(ha dormido con ella otro hombre con relación carnal, a ocultas del marido; ella se ha mancillado en secreto, no hay ningún testigo y no ha sido sorprendida).
14Si el marido es atacado de celos y recela de su mujer (la cual efectivamente se ha mancillado), o bien le atacan los celos y se siente celoso de su mujer (aunque ella no se haya mancillado),
15ese hombre llevará a su mujer ante el sacerdote y presentará por ella la ofrenda correspondiente: una décima de medida de harina de cebada. No derramará aceite sobre la ofrenda, ni le pondrá incienso, pues es «oblación de celos», oblación conmemorativa para recordar una falta.
16«El sacerdote presentará a la mujer y la pondrá delante de Yahvé.
17Echará luego agua corriente en un vaso de barro y, tomando polvo del pavimento de la Morada, lo esparcirá sobre el agua.
18Pondrá el sacerdote a la mujer delante de Yahvé, le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la oblación conmemorativa, o sea, la oblación de los celos. El sacerdote llevará en sus manos las aguas de amargura y maldición.
19«Entonces el sacerdote conjurará a la mujer y le dirá: ‘Si no ha dormido un hombre contigo, si no te has desviado ni mancillado desde que estás bajo la potestad de tu marido, sé inmune a estas aguas de amargura y maldición.
20Pero si, estando bajo la potestad de tu marido, te has desviado y te has mancillado, durmiendo con un hombre distinto de tu marido...’
21El sacerdote entonces proferirá sobre la mujer este juramento, y le dirá: ‘...Que Yahvé te convierta en maldición y execración entre tus paisanos, que haga languidecer tus caderas e infle tu vientre.
22Que entren estas aguas de maldición en tus entrañas, para que inflen tu vientre y hagan languidecer tus caderas’. Y la mujer responderá: ¡Amén, amén!
23«Después el sacerdote escribirá en una hoja estas imprecaciones y las borrará con las aguas amargas.
24Hará beber a la mujer las aguas amargas de maldición, y entrarán en ella las aguas amargas de maldición.
25«El sacerdote tomará entonces de la mano de la mujer la oblación de los celos, balanceará la oblación delante de Yahvé y la presentará en el altar.
26El sacerdote tomará de la oblación un puñado, el memorial, y lo quemará sobre el altar; después le hará beber a la mujer las aguas.
27Cuando le haga beber de las aguas, si la mujer está mancillada y de hecho ha engañado a su marido, cuando entren en ella las aguas amargas de maldición, se inflará su vientre, languidecerán sus caderas y será una mujer maldecida entre sus paisanos.
28Pero si la mujer no se ha mancillado, sino que es pura, estará exenta de toda culpa y tendrá hijos.
29«Éste es el rito de los celos, para cuando una mujer, después de estar bajo la potestad de su marido, se haya desviado y mancillado;
30o para cuando un hombre, atacado de celos, recele de su mujer: entonces pondrá a su mujer en presencia de Yahvé y el sacerdote realizará con ella todo este rito.
31El marido estará exento de culpa, y la mujer cargará con la suya.»