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Nahúm 3

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1¡Ay de la ciudad sanguinaria, toda ella mentira, repleta de rapiña, de incesante pillaje!

2¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas! ¡Caballos que galopan, carros que saltan,

3caballería que avanza, llamear de espadas, centellear de lanzas... multitud de heridos, montones de muertos, cadáveres sin fin, se tropieza en cadáveres!

4Por todas las prostituciones de la ramera, llena de gracia y hechicera, que vendía a las naciones con sus prostituciones * y a los pueblos con sus hechicerías.

5Aquí estoy contra ti —oráculo de Yahvé Sebaot—: levantaré tus faldas hasta tu cara, mostraré a las naciones tu desnudez, a los reinos tu vergüenza.

6Te cubriré de inmundicia, te deshonraré convertida en espectáculo * .

7Y así, todo el que te vea huirá de tu presencia diciendo: «¡asolada ha quedado Nínive! ¿Quién se apiadará de ella? ¿Dónde buscará quien la consuele?»

8¿Eres mejor que No Amón * , la asentada entre los Nilos (rodeada por las aguas), cuya barrera era el mar, cuya muralla las aguas * ?

9Etiopía y Egipto eran su fuerza, que no tenía límite; Put y los libios venían en su * ayuda.

10También ella fue al destierro, al cautiverio partió; también sus niños fueron estrellados en los cruces de todas las calles; se echaron suertes sobre sus notables, todos sus grandes fueron encadenados.

11También tú te emborracharás y andarás escondida; también tú buscarás refugio contra el enemigo.

12Tus fortalezas son higueras cargadas de brevas: si se las sacude, caen en la boca que las come.

13Tus soldados se han vuelto mujeres entre las tropas enemigas; abiertas de par en par las puertas de tu país, el fuego ha devorado tus cerrojos.

14Haz abasto de agua para el asedio, consolida tus defensas, pisa la arcilla, aplasta el mortero, mételo en el molde de ladrillos.

15Allí el fuego te consumirá, la espada te exterminará * (te devorará como el pulgón.) Multiplícate como el pulgón, multiplícate como la langosta;

16(16a) multiplica tus mercaderes más que las estrellas del cielo * , (17a) tus guardias como langostas, y tus escribas como enjambres de insectos, que se posan en las tapias al abrigo del frío; sale el sol y se van, (16b) se despliegan los pulgones y vuelan,

17(17b) sin que nadie sepa adónde. ¡Ay, cómo *

18duermen tus pastores, rey de Asiria! Dormitan * tus capitanes, tu tropa anda dispersa por los montes, y no hay quien la reúna.

19¡Tu herida no tiene remedio, tu llaga es incurable! Los que tienen noticias tuyas baten palmas contra ti; pues ¿sobre quién no cayó sin tregua tu maldad?

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