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Mateo 18

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: «¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?»

2Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos

3y dijo: «Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.

4Así pues, el mayor en el Reino de los Cielos será el que se humille como este niño.

5«Y el que acoja a un niño como éste * en mi nombre, a mí me acoge.

6Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y lo hundiesen en lo profundo del mar.

7¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que haya escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viniere el escándalo!

8«Por eso, si tu mano o tu pie te es ocasión de tropiezo * , córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida * manco o cojo que ser arrojado en el fuego eterno con las dos manos o los dos pies.

9Y si tu ojo te es ocasión de tropiezo, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que ser arrojado a la Gehenna del fuego * con los dos ojos.

10«Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños, porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro * de mi Padre que está en los cielos * .

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12«¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada?

13Y si llega a encontrarla, os aseguro que tendrá más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas.

14De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.

15«Si tu hermano llega a pecar * , ve y corrígele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.

16Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos .

17Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad * . Y si también desoye a la comunidad, considéralo como al pagano y al publicano * .

18«Yo os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo * .

19«Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos.

20Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.»

21Pedro se acercó entonces y le preguntó: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?»

22Le respondió Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete * .»

23«Por eso, el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.

24Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos * .

25Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer, sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.

26Entonces el siervo se echó a sus pies y, postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.’

27Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la deuda.

28Al salir de allí aquel siervo, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios * . Lo agarró y lo ahogaba, mientras le decía: ‘Paga lo que debes.’

29Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’

30Pero él no quiso. Entonces fue y lo metió en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido.

32Su señor entonces lo mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.

33¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’

34Y encolerizado su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.

35Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.»

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