Lucas 21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro;
2vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas.
3Dijo entonces: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que nadie.
4Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobra; ésta en cambio ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para vivir.»
5Como algunos hablaban del Templo, de cómo estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo:
6«De esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra, ni una que no sea derruida.»
7Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? ¿Cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?»
8Jesús respondió: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘El tiempo está cerca’. No les sigáis.
9Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis. Es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.»
10Y añadió: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino;
11habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares; se verán cosas espantosas y grandes señales del cielo.
12«Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán; os entregarán a las autoridades de las sinagogas y os meterán en cárceles; y os conducirán ante reyes y gobernadores por mi nombre.
13Esto os sucederá para que deis testimonio.
14Pero no os propongáis preparar vuestra defensa,
15porque yo * os comunicaré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.
16Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros.
17Todos os odiarán por causa de mi nombre,
18pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza.
19Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras vidas.
20«Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos * , sabed entonces que se acerca su desolación.
21Entonces, que huyan a los montes los que estén en Judea; los que estén en plena ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella.
22Porque éstos son días de venganza en los que se cumplirá todo cuanto está escrito * .
23¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! «En efecto, habrá una gran calamidad en el país, y cólera, que se cebará en este pueblo.
24Caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por las naciones , hasta que el tiempo de las naciones llegue a su cumplimiento * .
25«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, naciones angustiadas, trastornadas por el estruendo del mar y de las olas.
26Los hombres se quedarán sin aliento, presa del terror y la ansiedad, al ver las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán.
27Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria.
28Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación * .»
29Les añadió una parábola: «Mirad la higuera y todos los demás árboles.
30Cuando veis que retoñan, sabéis que el verano está ya cerca.
31Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca * .
32Os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
34«Cuidad que no se emboten vuestros corazones por el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros,
35como un lazo; porque vendrá * sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra.
36Estad en vela, pues, orando en todo tiempo, para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del hombre.»
37Durante el día enseñaba en el Templo, y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos.
38Toda la gente madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo * .