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Lucas 1

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Puesto que muchos * han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros,

2tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra,

3he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo,

4para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido * .

5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel.

6Los dos eran justos ante Dios y cumplían fielmente todos los mandamientos y preceptos del Señor.

7No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

8En cierta ocasión, mientras oficiaba delante de Dios, en el grupo de su turno * ,

9le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso * .

10Toda la multitud de fieles estaba fuera en oración, a la hora del incienso.

11Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

12Al verlo Zacarías, se sobresaltó, y el temor se apoderó de él * .

13El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan * .

14Te llenará de gozo y alegría, y muchos se alegrarán * de su nacimiento,

15porque será grande ante el Señor. No beberá vino ni licor * ; estará lleno de Espíritu Santo * ya desde el seno de su madre;

16convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel

17e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías * , para que los corazones de los padres se vuelvan a los hijos , y los rebeldes, a la prudencia de los justos; para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»

18Zacarías preguntó al ángel: «¿ En qué lo conoceré * ? Porque yo soy viejo, y mi mujer de avanzada edad.»

19El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está al servicio de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte * esta buena noticia.

20Mira, por no haber creído mis palabras, que se cumplirán a su tiempo, vas a quedar mudo, y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas.»

21La gente, que estaba esperando a Zacarías, se extrañaba de que se demorara tanto en el Santuario.

22Cuando salió no podía hablarles * , y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario. Les hablaba por señas y permaneció mudo.

23Una vez cumplidos los días de su servicio, volvió a su casa.

24Días después, concibió su mujer Isabel y estuvo durante cinco meses recluida.

25Entre tanto, pensaba: «El Señor ha hecho esto por mí cuando ha tenido a bien quitar mi oprobio entre la gente * .»

26Al sexto mes * envió Dios el ángel Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado Nazaret,

27a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llamaba María.

28Cuando entró, le dijo: «Alégrate * , llena de gracia, el Señor está contigo.»

29Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo.

30El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;

31vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

32Él será grande, le llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;

33reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin * .»

34María respondió al ángel: «¿Cómo será esto posible, si no conozco varón * ?»

35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra * ; por eso, el que va a nacer será santo y le llamarán Hijo de Dios.

36Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y ya está en el sexto mes la que era considerada estéril,

37porque no hay nada imposible para Dios .»

38Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel la dejó y se fue.

39En aquellos días, se puso en camino María y se dirigió con prontitud a la región montañosa, a una población de Judá * .

40Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno; Isabel quedó llena de Espíritu Santo

42y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;

43¿cómo así viene a visitarme la madre de mi Señor * ?

44Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

45¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor * !»

46Dijo María * : «Alaba mi alma la grandeza del Señor

47y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador ,

48porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava . Desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

49porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre

50y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen .

51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero.

52Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes .

53A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.

54Acogió a Israel, su siervo , acordándose de la misericordia

55—como había anunciado a nuestros padres— en favor de Abrahán y de su linaje por los siglos.»

56María se quedó con ella unos tres meses, y luego regresó a su casa * .

57Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo.

58Sus vecinos y parientes, al oír que el Señor le había mostrado tanta misericordia, se congratulaban con ella.

59Al octavo día fueron a circuncidar al niño y querían ponerle el nombre * de su padre, Zacarías;

60pero su madre intervino y dijo: «No; se ha de llamar Juan.»

61La gente le decía: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre»,

62y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase * .

63Él pidió una tablilla y escribió: «Se llama Juan»; y todos quedaron admirados.

64Al punto se abrió su boca y se desató su lengua, y hablaba alabando a Dios.

65El temor se apoderó de todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaba lo sucedido.

66Todos cuantos lo oían quedaban impresionados y se decían: «¿Qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él * .

67Zacarías, su padre, quedó lleno de Espíritu Santo y profetizó * con estas palabras:

68« Bendito el Señor Dios de Israel , porque ha visitado * y redimido a su pueblo ,

69y nos ha suscitado una fuerza * salvadora en la casa de David, su siervo,

70como había prometido desde antiguo por boca de sus santos profetas,

71que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian ,

72teniendo misericordia con nuestros padres y recordando su santa alianza ,

73el juramento que hizo a Abrahán nuestro padre, de concedernos

74que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor,

75en santidad y justicia, en su presencia todos nuestros días.

76Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor * para preparar sus caminos

77y hacer que su pueblo conozca la salvación mediante el perdón de sus pecados * ,

78por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite * una Luz de lo alto * ,

79a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte , y de guiar nuestros pasos por el camino de la paz .»

80El niño crecía y su espíritu se fortalecía * , y vivió en lugares inhóspitos hasta el día de su manifestación a Israel.

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