Juan 12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Seis días antes de la Pascua * , Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos.
2Allí le prepararon una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
3Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se llenó del olor del perfume.
4Comentó Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar:
5«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?»
6Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella.
7Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura * .
8Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis.»
9Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.
10Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro,
11porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.
12Al día siguiente, al enterarse la numerosa muchedumbre que había llegado para la fiesta de que Jesús se dirigía a Jerusalén,
13tomaron ramas de palmera y salieron a su encuentro gritando: « ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor , y el rey de Israel * !»
14Jesús encontró un borriquillo y se montó en él, según está escrito:
15No temas, hija de Sión ; mira que viene tu rey montado en un pollino de asna .
16Esto no lo comprendieron sus discípulos de momento; pero cuando Jesús fue glorificado, cayeron en la cuenta de que lo que le habían hecho estaba ya escrito acerca de él.
17La gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro de la tumba y lo resucitó de entre los muertos daba testimonio de lo sucedido.
18Por eso también salió la gente a su encuentro, porque habían oído que él había realizado aquel signo.
19Entonces los fariseos se dijeron entre sí: «¿Veis cómo no adelantáis nada?; todo el mundo se ha ido tras él.»
20Entre los que subían a adorar en la fiesta había algunos griegos * .
21Éstos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: «Señor, queremos ver a Jesús.»
22Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a comunicárselo a Jesús.
23Jesús les respondió: «Ha llegado la hora de que el Hijo de hombre sea glorificado.
24En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, allí queda, él solo; pero si muere, da mucho fruto.
25El que ama su vida, la perderá; pero el que odia su vida en este mundo la guardará para una vida eterna.
26Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté * , allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.
27Ahora mi alma está turbada * . Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora precisamente para esto!
28Padre, glorifica tu Nombre * ». Vino entonces una voz del cielo: «Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré * ».
29La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un ángel.»
30Jesús respondió: «No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros * .
31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será derribado * .
32Y cuando yo sea elevado de la tierra, atraeré a todos * hacia mí.»
33Decía esto para dar a entender qué tipo de muerte le iban a aplicar * .
34La gente le respondió: «Nosotros sabemos por la Ley que el Cristo permanecerá para siempre. ¿Cómo dices tú que es preciso que el Hijo del hombre sea elevado? ¿Quién es ese Hijo del hombre * ?»
35Jesús les dijo: «Todavía, por un poco de tiempo, estará la luz entre vosotros. Caminad * mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas no sabe a dónde va.
36Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.» Dicho esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos * .
37Aunque había realizado tan grandes signos delante de ellos, no creían en él.
38Así se cumplía el oráculo pronunciado por el profeta Isaías: Señor, ¿quién dio crédito a nuestras palabras? ¿A quién se le reveló el poder del Señor?
39No podían creer, porque también había dicho Isaías:
40Ha cegado sus ojos , ha endurecido su corazón ; para que no vean con los ojos , ni comprendan con su corazón , ni se conviertan , ni yo los sane .
41Isaías dijo esto porque vio su gloria * y habló de él.
42Sin embargo, incluso muchos magistrados creyeron en él; pero no lo confesaban por los fariseos, para no ser excluidos de la sinagoga,
43porque prefirieron la gloria de los hombres a la gloria de Dios.
44Jesús dijo a voz en cuello * : «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado;
45y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado.
46Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga entre tinieblas.
47Si alguno oye mis palabras y no es capaz de guardarlas, yo no le juzgo, pues no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
48El que me rechaza y no acoge mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la palabra que yo he pronunciado lo juzgará el último día * ;
49porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar,
50y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo es lo que el Padre me ha dicho a mí.»