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Joel 2

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1¡Tocad la trompeta * en Sión, clamad en mi monte santo! ¡Tiemblen todos los habitantes del país, porque llega el Día de Yahvé, porque está cerca!

2¡Día de tinieblas y oscuridad * , día de nubes y densa niebla! Como la aurora sobre los montes, se despliega un pueblo innumerable y poderoso, como jamás hubo otro, ni lo habrá después de él en muchas generaciones.

3Delante de él devora el fuego, detrás de él abrasa la llama. Ante él la tierra es un paraíso, tras él, un desierto desolado. ¡No deja escapatoria!

4Su aspecto es de corceles, de jinetes que galopan * .

5Su estrépito es de carros que saltan por las cimas de los montes, como el crepitar de la llama de fuego que consume la hojarasca, ¡como un ejército poderoso en orden de batalla!

6A su vista tiemblan los pueblos, todos los rostros mudan de color.

7Corren como valientes, como guerreros escalan las murallas; cada uno avanza en su puesto sin descomponer las filas.

8Nadie tropieza con su vecino, cada cual sigue su ruta; entre las saetas arremeten sin romper la formación.

9Asaltan la ciudad, escalan la muralla, suben hasta las casas, a través de las ventanas entran como ladrones.

10¡Ante ellos * tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo * !

11Yahvé alza la voz * al frente de su ejército, porque son innumerables sus batallones, porque es poderoso el ejecutor de sus órdenes, porque es grande el Día de Yahvé y muy terrible: ¿quién podrá soportarlo?

12«Mas ahora —oráculo de Yahvé— volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llantos y con duelo.»

13Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved a Yahvé, vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, lento a la cólera, rico en amor, y se retracta de las amenazas.

14¡Quién sabe si volverá y se compadecerá, y dejará a su paso bendición * , ofrenda y libación para Yahvé, vuestro Dios!

15¡Tocad la trompeta en Sión, promulgad un ayuno, convocad la asamblea,

16congregad al pueblo, purificad la comunidad * , reunid a los ancianos, congregad a los pequeños y a los niños de pecho! Que salga el esposo de su alcoba y la esposa de su lecho.

17Entre el atrio y el altar * lloren los sacerdotes, ministros de Yahvé, y digan: «¡Perdona, Yahvé, a tu pueblo, y no entregues tu heredad a la deshonra y a la burla de las naciones! Que no se diga entre los pueblos: ¿Dónde está su Dios?»

18Yahvé sintió añoranza de su tierra y se compadeció de su pueblo.

19Respondió Yahvé y dijo a su pueblo: «Yo os voy a enviar el trigo, el mosto y el aceite hasta saciaros, y no os entregaré más a la deshonra de las naciones.

20Alejaré de vosotros al que viene del norte * , lo arrojaré hacia una tierra desolada y desértica: su vanguardia hacia el mar oriental, hacia el mar occidental su retaguardia. Y subirá su mal olor, se extenderá su fetidez.» (¡Porque él hace proezas!)

21No temas, suelo, regocíjate y salta de júbilo, porque Yahvé hace proezas.

22No temáis, bestias del campo, porque los pastos de la estepa reverdecen, los árboles producen su fruto, la higuera y la vid dan su riqueza.

23¡Habitantes de Sión, regocijaos, alegraos en Yahvé, vuestro Dios! Porque él os envía la lluvia de otoño en su medida * , y hace caer para vosotros los aguaceros de otoño y primavera, como antaño * .

24Las eras se llenarán de trigo, los lagares rebosarán de mosto y aceite.

25«Yo os compensaré de los años en que os devoraron la langosta y el pulgón, el saltamontes y la oruga, el gran ejército, que envié contra vosotros.

26Comeréis en abundancia hasta hartaros, y alabaréis el nombre de Yahvé vuestro Dios, que hizo maravillas con vosotros. (¡Mi pueblo no volverá a ser avergonzado!)

27Y sabréis que yo estoy en medio de Israel; ¡que yo soy Yahvé, vuestro Dios, y no hay otro! ¡Y mi pueblo no volverá a ser avergonzado!»

28[[3:1]] «Después de esto yo derramaré mi espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones.

29[[3:2]] Y hasta sobre siervos y siervas derramaré mi espíritu * en aquellos días.

30[[3:3]] Y realizaré prodigios * en el cielo y en la tierra, sangre, fuego y columnas de humo.»

31[[3:4]] El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, ante la llegada del Día de Yahvé, grande y terrible.

32[[3:5]] Y todos los que invoquen el nombre de Yahvé se salvarán, porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá una escapatoria , como ha dicho Yahvé; y entre los supervivientes estarán los que llame Yahvé.

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