Isaías 64
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1¡Ah! si rompieses los cielos y bajases * —ante tu faz los montes se derretirían,
2[[64:1]] como hojarasca en una hoguera, como agua que el fuego evapora—, para que sepan tus enemigos quién eres, para que las naciones tiemblen ante ti,
3[[64:2]] cuando hagas maravillas inesperadas. (Tú descendiste y, ante tu faz, los montes se derritieron * .)
4[[64:3]] Nunca se oyó ni se escuchó, nunca ojo humano pudo ver * que hubiese un Dios fuera de ti, que ayuda a quien espera en él.
5[[64:4]] Te haces encontradizo de quien practica alegre la justicia y tiene en cuenta tus proyectos. Estuviste enojado porque fallamos, borra nuestro pecado y nos salvaremos * .
6[[64:5]] Todos nosotros somos impuros, valemos lo que vale un paño inmundo. Todos caemos * igual que hojarasca, arrebatados por el viento del pecado.
7[[64:6]] No hay quien invoque tu nombre, quien se desvele para agarrarse a ti. Nos has ocultado tu presencia, dejados * a merced de nuestras culpas.
8[[64:7]] Pero tú, Yahvé, eres nuestro Padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos.
9[[64:8]] No te irrites, Yahvé, demasiado, ni para siempre recuerdes la culpa; ten en cuenta que somos tu pueblo.
10[[64:9]] Tus ciudades santas están desiertas, Sión desierta ha quedado, Jerusalén, desolada.
11[[64:10]] Nuestro templo santo y glorioso, en donde te alabaron nuestros padres, ha parado en hoguera de fuego, y todas nuestras cosas más queridas han acabado arruinadas.
12[[64:11]] ¿Te inhibirás ante esto, Yahvé, callarás y seguirás humillándonos?