Isaías 44
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo elegí.
2Esto dice Yahvé que te creó, que te plasmó en el seno y te ayuda: «No temas, siervo mío, Jacob, Yesurún * a quien yo elegí.
3Derramaré agua en secano, raudales sobre la tierra baldía. Derramaré mi espíritu sobre tu linaje, mi bendición sobre cuanto nazca de ti.
4Crecerán como hierba regada, como álamos a la vera de la corriente.
5El uno dirá: ‘Yo soy de Yahvé’, el otro llevará el nombre de Jacob; éste escribirá en su brazo: ‘De Yahvé * ’ y se le llamará Israel.»
6Esto dice Yahvé el rey de Israel, su redentor, Yahvé Sebaot: «Yo soy el primero y el último; fuera de mí, no hay ningún dios.
7¿Quién como yo? ¡Que lo diga! Que hable y lo argumente ante mí. Desde que fundé un pueblo eterno, cuanto sucede, que lo diga * , que revele las cosas del futuro.
8No tembléis ni temáis; ¿no lo dije y lo anuncié hace tiempo? Vosotros sois testigos: ¿hay otro dios fuera de mí? ¡No hay otra Roca, yo no la conozco!»
9¡Escultores de ídolos! Todos ellos son vacuidad; de nada sirven sus obras más estimadas; sus testigos nada ven y nada saben, y por eso quedarán abochornados.
10¿Quién modela un dios o funde un ídolo, sin esperar una ganancia?
11Pero todos sus devotos quedarán abochornados, lo mismo que sus artífices, que no son más que hombres; se reunirán todos y comparecerán; y todos temblarán avergonzados.
12El forjador * trabaja en las brasas, configura a golpe de martillo, ejecuta su obra a fuerza de brazo; pasa hambre y se extenúa; no bebe agua y queda agotado.
13El escultor tallista toma la medida, hace un diseño con el lápiz, trabaja con la gubia, diseña a compás de puntos y le da figura varonil y belleza humana, para que habite en un templo.
14Corta madera de cedro, escoge un roble o una encina y los deja crecer entre el resto de los árboles del bosque; o planta un pino que la lluvia hace crecer.
15Y después sirven para que la gente haga fuego. Echan mano de ellos para calentarse; o encienden lumbre para cocer pan; o hacen un dios, al que se adora, un ídolo para inclinarse ante él.
16Quema uno la mitad, asa carne sobre las brasas y come del asado * hasta hartarse. También se calienta y dice: «¡Ah! ¡Cómo me caliento mientras contemplo el resplandor!»
17Y con el resto hace un dios, su ídolo, ante el que se inclina, le adora y le suplica, diciendo: «¡Sálvame, pues tú eres mi dios * !»
18No saben ni entienden; sus ojos están pegados y no ven; su corazón no comprende.
19No reflexionan, no tienen conocimiento ni entendimiento para decirse: «He quemado una mitad, he cocido pan sobre las brasas; he asado carne y la he comido; y ¡voy a hacer con lo restante algo abominable!, ¡voy a inclinarme ante un trozo de madera!»
20A quien se apacienta de ceniza, su mente ilusa lo extravía. No salvará su vida. Nunca dirá: «¿No será algo engañoso lo que tengo en la mano?»
21Acuérdate de esto, Jacob, y tú, Israel, que eres mi siervo. ¡Yo te he formado, tú eres mi siervo, Israel, yo no te olvido!
22He disipado como niebla tus rebeldías, como un nublado tus pecados. ¡Vuélvete a mí, pues te he rescatado!
23¡Alégrate cielo; Yahvé lo ha hecho! ¡Clamad, profundidades de la tierra! ¡Lanzad gritos de júbilo, montañas, y bosques con todo su arbolado, pues Yahvé ha rescatado a Jacob y manifiesta su gloria en Israel!
24Esto dice Yahvé, tu redentor, el que te formó desde el seno. Yo, Yahvé, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna.
25Yo frustro las señales de los magos y hago que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios y convierto su ciencia en necedad.
26Yo confirmo la palabra de mis siervos y cumplo el proyecto de mis mensajeros. Yo digo que Jerusalén será habitada y las ciudades de Judá reconstruidas. ¡Yo levantaré sus ruinas!
27Yo digo al abismo: «¡Sécate! Voy a desecar tus corrientes.»
28Yo digo a Ciro: «Tú eres mi pastor.» Él dará cumplimiento a mis deseos, ordenará que reconstruyan Jerusalén y que pongan los cimientos del santuario * .