Isaías 38
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amós, vino a decirle: «Esto dice Yahvé: Haz testamento * , porque vas a morir; no vivirás.»
2Ezequías volvió su rostro a la pared y oró a Yahvé.
3Dijo: «¡Ah, Yahvé! Dígnate recordar que me he conducido en tu presencia con fidelidad y corazón perfecto, haciendo lo que tú consideras correcto.» Después Ezequías estalló en un copioso llanto.
4Entonces le fue dirigida a Isaías la palabra de Yahvé en estos términos:
5«Ve y di a Ezequías: Esto dice Yahvé, Dios de tu padre David: He oído tu plegaria, he visto tus lágrimas y he decidido curarte. Dentro de tres días subirás al templo de Yahvé * . Añadiré quince años a tus días.
6Te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y ampararé a esta ciudad.»
7Isaías respondió * : «Ésta será para ti, de parte de Yahvé, la señal de que Yahvé hará lo que ha dicho.
8Mira, voy a hacer retroceder la sombra diez gradas de las que ha descendido el sol por las gradas de Ajaz.» Y desanduvo el sol diez gradas por las que había descendido * .
9Cántico * de Ezequías, rey de Judá, cuando estuvo enfermo y sanó de su mal:
10Pensé: He de irme en plena vida; a la entrada del Seol he sido citado para el resto de mis años.
11Pensaba: Ya no veré a Yahvé en la tierra de los vivos; no veré ya a ningún hombre de los que habitan el mundo * .
12Desmontan mi morada, se la llevan como si fuera una tienda de pastor * . Devanas como tejedor mi vida, me has cortado el hilo de la trama. De la noche a la mañana acabas conmigo,
13grito * hasta la madrugada; como león trituras todos mis huesos, de la noche a la mañana acabas conmigo.
14Chirrío como golondrina * , zureo como una paloma. Mis ojos se van consumiendo de tanto mirar hacia arriba. Yahvé, estoy oprimido, sal por mí.
15¿Qué diré? ¿De qué le hablaré * , si es él mismo quien lo ha hecho? Caminaré lo que me queda de vida con el alma saturada de amargura.
16Sobreviven los que el Señor protege, y entre ellos alentará mi espíritu * : tú me curarás, me darás la vida.
17Y mi amargura se trocará en dicha, pues habrás preservado mi vida de la fosa de la nada, porque te habrás echado a la espalda todos mis pecados.
18Que el Seol no te alaba ni la Muerte te glorifica, ni los que bajan a la fosa esperan en tu fidelidad.
19El que vive, el que vive te alaba, como hago yo en este momento. El padre enseña a los hijos lo que es tu fidelidad.
20Yahvé, sálvame, y haremos sonar las arpas todos los días de nuestra vida junto a la Casa de Yahvé.
21* Isaías dijo: «Traed una masa de higos, aplicadla sobre la úlcera y sanará.»
22Ezequías dijo: «¿Cuál será la señal de que subiré al templo de Yahvé?»