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Isaías 22

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Oráculo contra el valle de la Visión * . ¿Qué tienes ahora, que subes en masa a las azoteas,

2henchida de jolgorio, ciudad alborotada, villa bullanguera? Tus heridos no son de espada ni tus muertos son de guerra.

3Todos tus jefes huyeron en masa: los capturaron sin usar el arco; todos tus valientes fueron apresados en masa, aunque lejos huían.

4Por eso me digo: «¡Apartaos de mí!, que voy a llorar amargamente. No os empeñéis en consolarme por la ruina de la capital de mi pueblo.»

5Porque es día de perturbación, de extravío y de aplastamiento de parte del Señor Yahvé Sebaot. En el Valle de la Visión se agrieta la muralla, y el grito de socorro llega a la montaña.

6Elam se ha puesto la aljaba, la caballería de Aram se despliega, Quir desnuda el escudo * .

7Tus mejores valles se llenaron de carros, y la caballería se apostó en frente de las puertas.

8¡Desmantelaron las defensas de Judá! Aquel día pudisteis contemplar el arsenal de la Casa del Bosque,

9y visteis lo numerosas que eran las brechas de la ciudad de David. Recogisteis el agua de la alberca inferior;

10calculasteis el número de las viviendas de Jerusalén; y demolisteis casas para fortificar la muralla.

11Excavasteis un estanque entre muralla y muralla para recoger las aguas de la alberca vieja * ; pero no os fijasteis en su Hacedor, ni visteis al que desde antiguo lo tenía todo dispuesto.

12Aquel día el Señor Yahvé Sebaot convocaba al llanto y al lamento, a raparse y ceñirse la arpillera.

13Pero todo fue jolgorio y alegría, degüello de bueyes y de ovejas, comer carne y beber vino: «¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!»

14Pero Yahvé Sebaot me reveló personalmente: «No será expiada esa culpa hasta que muráis» —ha dicho el Señor Yahvé Sebaot—.

15Esto dijo el Señor Yahvé Sebaot: Preséntate al mayordomo, a Sebná, encargado del palacio:

16«¿Qué tienes o a quién tienes aquí, para labrarte aquí una tumba, excavarte tu tumba en lo alto y tallarte un panteón en la peña?»

17Pues Yahvé te va a zarandear como zarandea un hombre; te hará un fardo bien atado,

18te hará rodar como una bola a un país llano y espacioso. Allí morirás, allí irán a parar tus espléndidas carrozas, vergüenza del palacio de tu señor.

19Te tiraré de tu pedestal, te destituiré de tu cargo * .

20Aquel día llamaré a mi siervo Eliaquín, hijo de Jilquías.

21Le vestiré con tu túnica, le ceñiré tu fajín, le entregaré tu autoridad, y será lo mismo que un padre para los habitantes de Jerusalén y para la Casa de Judá.

22Pondré en su hombro la llave de la casa de David; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá * .

23Lo hincaré como clavija en lugar seguro, y será anaquel de gloria para la casa de su padre.

24Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre —sus descendientes y su posteridad—, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros.

25Aquel día — oráculo de Yahvé Sebaot— se removerá la clavija hincada en sitio seguro, cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahvé ha hablado * .

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