Hechos 14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Tras llegar a Iconio, entraron como de costumbre * en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que gran multitud de judíos y griegos abrazaron la fe * .
2Pero los judíos que no habían creído excitaron y envenenaron los ánimos de los gentiles contra los hermanos * .
3Con todo, se detuvieron allí bastante tiempo, hablando con valentía del Señor, que confirmaba todo lo que predicaban sobre la gracia de Dios, concediéndoles obrar por sus manos signos y prodigios.
4La gente de la ciudad se dividió * : unos a favor de los judíos y otros a favor de los apóstoles.
5Pero judíos y gentiles, junto con sus jefes, se unieron finalmente para ultrajarlos y apedrearlos.
6Ellos, al enterarse, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y sus alrededores * .
7También aquí se pusieron a anunciar la Buena Nueva.
8Había en Listra un hombre tullido de pies, cojo de nacimiento, que nunca había andado.
9Un día estaba escuchando hablar a Pablo. Pablo se quedó mirándolo fijamente y, viendo que tenía fe para ser curado * ,
10le dijo con fuerte voz: «Ponte derecho sobre tus pies.» El hombre se levantó de un salto y se puso a caminar.
11La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.»
12A Bernabé le llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque era quien dirigía la palabra * .
13El sacerdote del templo de Zeus que hay a la entrada de la ciudad * , trajo toros y guirnaldas delante de las puertas y, rodeado de la gente, se disponía a ofrecer un sacrificio.
14Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos * y se lanzaron en medio de la gente gritando:
15«Amigos, ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos también hombres, de igual condición que vosotros, que os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Dios vivo * que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos hay * .
16En las generaciones pasadas Dios permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos,
17si bien no dejó de manifestarse derramando bienes, enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, concediéndoos el sustento y llenándoos de alegría...»
18Con estas palabras pudieron impedir a duras penas que la gente les ofreciera un sacrificio.
19Vinieron entonces de Antioquía e Iconio algunos judíos que, tras convencer a la gente, lapidaron a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dándolo por muerto.
20Pero él se levantó y regresó a la ciudad rodeado de los discípulos. Al día siguiente marchó con Bernabé a Derbe.
21Después de evangelizar aquella ciudad y conseguir bastantes discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía,
22confortando los ánimos de los discípulos * , exhortándolos a perseverar en la fe y diciéndoles: «Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.»
23Designaron presbíteros * en cada iglesia y, después de hacer oración acompañada de ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia;
25predicaron en Perge la palabra * y bajaron a Atalía.
26Allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían partido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían realizado.
27A su llegada reunieron a la iglesia y se pusieron a contar todo cuanto Dios había hecho juntamente con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe * .
28Allí permanecieron bastante tiempo, en compañía de los discípulos.