Génesis 43
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El hambre seguía abrumando la tierra.
2Así, pues, en cuanto acabaron de consumir el grano traído de Egipto, les dijo su padre: «Volved y compradnos algo de comer.»
3Judá le dijo: «Bien claro nos dio a entender aquel hombre que no nos recibiría si no estaba con nosotros nuestro hermano.
4Si mandas a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y te compraremos víveres;
5pero si no lo mandas, no bajaremos, porque aquel hombre nos dijo que no nos presentásemos a él si no venía nuestro hermano con nosotros.»
6Contestó Israel: «¿Por qué para desgracia mía hicisteis saber a ese hombre que teníais otro hermano?»
7Dijeron: «Él empezó preguntándonos por nuestra familia, diciéndonos: ¿Tenéis aún padre? ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano? Y nosotros nos limitamos a responder a sus palabras. ¿Podíamos saber que iba a decirnos que llevásemos a nuestro hermano?»
8Dijo Judá a su padre Israel: «Deja ir al chico conmigo; deja que vayamos. Así podremos seguir con vida, y no moriremos ni nosotros, ni tú, ni nuestros pequeños.
9Yo respondo de él. De mi mano lo exigirás si no lo trajere aquí y te lo presentare; y estaría yo en falta contigo a perpetuidad.
10Que lo que es, si no nos hubiéramos entretenido, para estas horas ya estaríamos de vuelta.»
11Les dijo su padre Israel: «Está bien, hacedlo. Llevaos de lo más fino del país en vuestras cestas; bajad a aquel hombre un regalo, un poco de sandácara, un poco de miel, almáciga y ládano, pistachos y almendras.
12Tomáis también con vosotros el doble de dinero y restituís personalmente el dinero devuelto en la boca de vuestras talegas, por si se trata de un error.
13Tomad, pues, a vuestro hermano, aviaos y volved inmediatamente donde ese hombre.
14Que El Sadday os haga hallar misericordia ante ese hombre, y que él os deje partir con vuestro otro hermano y con Benjamín. Por mi parte, si he de perder a mis hijos, qué le vamos a hacer.»
15Ellos tomaron consigo dicho regalo y el doble de dinero, y también a Benjamín. Después se pusieron en marcha, llegaron a Egipto y se presentaron ante José.
16José vio con ellos a Benjamín y dijo a su mayordomo: «Lleva a esos hombres a casa, mata algún animal y lo preparas, porque esos hombres van a comer conmigo a mediodía.»
17El hombre hizo como le había ordenado José, y llevó a los hombres a casa de José.
18Ellos se asustaron al ver que los llevaban a casa de José, y dijeron: «Es por lo del dinero devuelto en nuestros sacos la otra vez; por eso nos trae acá, para ponernos alguna trampa, caer sobre nosotros y reducirnos a esclavitud, junto con nuestros asnos.»
19Así que se acercaron al mayordomo de José y le dijeron a la entrada de la casa:
20«Mire, señor, nosotros bajamos anteriormente a comprar víveres.
21Pero resultó que cuando fuimos a hacer noche y abrimos nuestras talegas de grano, nos encontramos con que el dinero de cada uno estaba en la boca de su talega, nuestra plata bien pesada, y la hemos devuelto con nosotros.
22Además traemos con nosotros más dinero para comprar víveres. Ignoramos quién puso nuestro dinero en nuestras talegas.»
23Respondió: «La paz sea con vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en las talegas. Vuestro dinero ya me llegó * .» Y les sacó a Simeón.
24Luego los introdujo en casa de José, les dio agua y se lavaron los pies, y les dio pienso para sus asnos.
25Entonces ellos prepararon el regalo, mientras llegaba José a mediodía, pues oyeron que iban a comer allí.
26Al entrar José en casa, le presentaron el regalo que llevaban consigo y se inclinaron hasta el suelo.
27Él les saludó y les preguntó: «Vuestro anciano padre de quien me hablasteis, ¿vive aún?»
28Le respondieron: «Tu siervo, nuestro padre, está bien: todavía vive.» Y, postrándose, le hicieron una reverencia.
29Entonces José volvió la mirada y vio a Benjamín, su hermano de madre. Preguntó: «¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis?» Y añadió: «Dios te guarde, hijo mío * .»
30José tuvo que darse prisa, porque le daban ganas de llorar de emoción por su hermano, y entrando en el cuarto lloró allí.
31Luego se lavó la cara, salió y conteniéndose dijo: «Servid la comida.»
32A él le sirvieron aparte, aparte a ellos, y aparte a los egipcios que comían con él, porque los egipcios no soportan comer con los hebreos, cosa detestable para ellos.
33Sentáronse, pues, delante de él por orden de antigüedad, de mayor a menor, y se miraban entre sí asombrados.
34Él fue tomando de delante de sí raciones para ellos, y la ración de Benjamín era cinco veces mayor que la de todos los demás. Ellos bebieron y se embriagaron en su compañía.