Génesis 30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Vio Raquel que no daba hijos a Jacob y, celosa de su hermana, dijo a Jacob: «Dame hijos o me muero.»
2Jacob se enfadó con Raquel y dijo: «¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha negado el fruto del vientre?»
3Ella dijo: «Ahí tienes a mi criada Bilhá; únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas: así también yo ahijaré de ella.»
4Le dio, pues, a su esclava Bilhá por mujer; y Jacob se unió a ella.
5Concibió Bilhá y dio a Jacob un hijo.
6Dijo Raquel: «Dios me ha hecho justicia, pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo.» Por eso le llamó Dan.
7De nuevo concibió Bilhá, la esclava de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo.
8Dijo Raquel: «Me he trabado con mi hermana a brazo partido y la he podido»; y le llamó Neftalí.
9Viendo Lía que había dejado de dar a luz, tomó a su esclava Zilpá y se la dio a Jacob por mujer.
10Y Zilpá, la esclava de Lía, dio a Jacob un hijo.
11Lía dijo: «¡Enhorabuena!» Y le llamó Gad.
12Zilpá, la esclava de Lía, dio a Jacob un segundo hijo,
13y dijo Lía: «¡Feliz de mí!, pues me felicitarán las demás.» Y le llamó Aser.
14Una vez, durante siega del trigo, fue Rubén al campo y encontró unas mandrágoras * , que trajo a su madre Lía. Dijo Raquel a Lía: «¿Quieres darme las mandrágoras de tu hijo?»
15Le respondió: «¿Es poco haberte llevado mi marido, que encima vas a llevarte las mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Sea: que se acueste contigo Jacob esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.»
16A la tarde, cuando Jacob volvió del campo, salió Lía a su encuentro y le dijo: «Tienes que venir conmigo, porque he pagado por ti unas mandrágoras de mi hijo.» Jacob se acostó con ella aquella noche.
17Dios oyó a Lía, que concibió y dio un quinto hijo a Jacob.
18Dijo Lía: «Dios me ha dado mi recompensa, a mí, que tuve que dar mi esclava a mi marido.» Y le llamó Isacar.
19Lía concibió de nuevo y dio el sexto hijo a Jacob.
20Dijo Lía: «Me ha hecho Dios un buen regalo. Ahora sí que me apreciará mi marido, pues le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón.
21Después dio a luz una hija, a la que llamó Dina.
22Entonces se acordó Dios de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno,
23y ella concibió y dio a luz un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.»
24Y le llamó José, como diciendo: «Añádame Yahvé otro hijo.»
25Cuando Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya a mi lugar y a mi tierra.
26Dame a mis mujeres y a mis hijos por quienes te he servido, para que pueda irme; pues bien sabes bajo qué condiciones te he servido.»
27Díjole Labán: «¡Si en algo me estimas * ! ...Yo estaba bajo un maleficio, pero Yahvé me ha bendecido gracias a ti.»
28Y agregó: «Fíjame tu paga y te la daré.»
29Le respondió: «Tú sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu ganado conmigo:
30bien poca cosa tenías antes de venir yo, pero se ha multiplicado muchísimo, y Yahvé te ha bendecido a mi llegada. Pues bien: ¿cuándo voy a hacer yo también algo por mi casa?»
31Dijo Labán: «¿Qué puedo darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esto, volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien:
32Voy a desfilar hoy con todo tu rebaño * . Aparta toda oveja * negra y las cabras pintas y manchadas, y eso será mi paga,
33y la garantía de mi honradez el día de mañana. Cuando te presentes a controlar mi paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las cabras y negro entre los corderos, será lo que he robado.»
34Dijo Labán: «Bien, sea como dices.»
35Aquel mismo día apartó los machos cabríos listados y manchados, y también todas las cabras pintas y manchadas, todo lo que tenía en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a sus hijos.
36Labán interpuso tres jornadas de camino entre él y Jacob. Este último apacentaba el resto del rebaño de Labán.
37Entonces Jacob se procuró unas varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas.
38Luego hincó las varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses a beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se calentaban al acercarse a beber.
39O sea, que se calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas, pintas o manchadas.
40Luego separó Jacob los machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que no mezclaba con el rebaño de Labán.
41Además, siempre que se calentaban las reses vigorosas, les ponía Jacob las varas ante los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el influjo de las varas.
42Pero, cuando el ganado estaba débil, no las ponía, de modo que las crías débiles eran para Labán y las vigorosas para Jacob.
43Así que éste medró muchísimo y llegó a tener rebaños numerosos, siervas y siervos, camellos y asnos.