Génesis 26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Debido a una hambruna que azoto él país —aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abrahán * — fue Isaac a Guerar, adonde Abimélec, rey de los filisteos.
2Yahvé se le apareció y le dijo: «No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te indique.
3Reside en esta tierra, que yo te asistiré y bendeciré, pues a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras. Mantendré el juramento que hice a tu padre Abrahán.
4Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y le daré todas estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra,
5en pago de que Abrahán me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis preceptos y mis instrucciones.»
6Se estableció, pues, Isaac en Guerar.
7Cuando los del lugar le preguntaban por su mujer, él decía que era su hermana. En efecto, le daba reparo decir que era su mujer, no fuesen a matarle los del lugar por causa de Rebeca, pues era de buen ver.
8Ya llevaba largo tiempo allí, cuando aconteció que Abimélec, rey de los filisteos, atisbando por una ventana, observó que Isaac estaba solazándose * con su mujer Rebeca.
9Llamó Abimélec a Isaac y le dijo: «¡Conque es tu mujer! ¿Pues cómo has venido diciendo que era tu hermana?» Respondió Isaac: «Es que pensé que podría morir por causa de ella.»
10Replicó Abimélec: «¿Cómo nos has hecho esto? Si por casualidad llega a acostarse cualquiera del pueblo con tu mujer, tú nos habrías considerado culpables.»
11Entonces Abimélec ordenó a todo el pueblo: «Quien tocare a este hombre o a su mujer, será condenado a muerte.»
12Isaac sembró en aquella tierra y cosechó aquel año el ciento por uno. Yahvé le bendecía
13y él se enriquecía; sus riquezas fueron multiplicándose hasta que se hizo riquísimo.
14Tenía rebaños de ovejas y vacadas, así como copiosa servidumbre. Los filisteos le tenían envidia.
15Todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre —en tiempos de su padre Abrahán— los habían cegado los filisteos, llenándolos de tierra.
16Entonces Abimélec dijo a Isaac: «Vete a otra parte, porque te has hecho mucho más poderoso que nosotros.»
17Isaac se fue de allí, acampó en la vaguada de Guerar y allí se estableció.
18Isaac volvió a cavar los pozos de agua que habían cavado los siervos * de su padre Abrahán, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abrahán, y les puso los mismos nombres que les había puesto su padre.
19Cavaron los siervos de Isaac en la vaguada y encontraron allí un pozo de aguas vivas * .
20Pero riñeron los pastores de Guerar con los pastores de Isaac, pues decían que el agua era suya. Isaac llamó al pozo Ésec, ya que se habían querellado con él.
21Excavaron otro pozo, y también riñeron por él: lo llamó Sitná.
22Se fue de allí y cavó otro pozo, y ya no riñeron por él: lo llamó Rejobot, pues se dijo: «Ahora Yahvé nos ha dado desahogo y prosperaremos en esta tierra * .»
23De allí subió a Berseba.
24Yahvé se le apareció aquella noche y dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abrahán * . No temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por amor de Abrahán, mi siervo.»
25Construyó allí un altar e invocó el nombre de Yahvé. Allí desplegó Isaac su tienda, y sus siervos perforaron un pozo.
26Entonces Abimélec fue adonde él desde Guerar, con Ajuzat, uno de sus familiares, y Picol, capitán de su tropa.
27Les dijo Isaac: «¿Cómo venís a mí, si me habéis sido hostiles y me habéis echado de vuestra compañía?»
28Contestaron ellos: «Hemos visto claramente que Yahvé se ha puesto de tu parte, y hemos pensado que es mejor que haya un juramento entre nosotros, entre tú y nosotros. Haremos un pacto contigo:
29no nos causarás daño, pues tampoco nosotros te hemos tocado a ti. No te hemos hecho sino bien, y además te hemos dejado ir en paz, bendito de Yahvé.»
30Isaac les preparó un banquete. Todos comieron y bebieron.
31Se levantaron de madrugada y se hicieron mutuo juramento. Luego los despidió Isaac, y se fueron en paz de su lado.
32Aquel mismo día llegaron unos siervos de Isaac y le trajeron noticias del pozo que habían cavado, diciéndole que habían encontrado agua.»
33Él llamó al pozo Seba * , de donde el nombre de la ciudad de Berseba, hasta la fecha.
34Cuando Esaú tenía cuarenta años, tomó por mujeres a Judit, hija de Beerí el hitita * , y a Basmat, hija de Elón el hitita,
35que fueron causa de amargura para Isaac y Rebeca.