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Éxodo 9

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al faraón y dile: Esto dice Yahvé, el Dios de los hebreos: ‘Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.’

2Si te niegas a dejarlo salir y lo sigues reteniendo,

3la mano de Yahvé caerá sobre tus ganados del campo, los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas; será una peste espantosa.

4Pero Yahvé distinguirá entre el ganado de Israel y el ganado de Egipto; no perecerá nada de cuanto pertenece a Israel.»

5Yahvé fijó un plazo en los siguientes términos: «Mañana hará esto Yahvé en el país.»

6Al día siguiente cumplió Yahvé su palabra y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los israelitas no murió ni una res.

7El faraón mandó averiguar y, efectivamente, del ganado de Israel no había muerto ni una res. Sin embargo, el faraón se obstinó y no dejó salir al pueblo.

8Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: «Tomad dos buenos puñados de hollín de horno. Moisés lo echará al aire, en presencia del faraón,

9y se convertirá en polvo fino, que caerá sobre todo el país de Egipto, originando, en hombres y ganados, úlceras pustulentas por todo el país de Egipto.»

10Tomaron, pues, hollín de horno y se presentaron ante el faraón. Moisés lo echó al aire, y produjo en hombres y animales úlceras pustulentas.

11Ni siquiera los magos pudieron permanecer ante Moisés a causa de las úlceras, pues habían afectado a los magos como al resto de los egipcios.

12Pero Yahvé hizo que el faraón se obstinase y no les hiciera caso, tal como Yahvé había dicho a Moisés.

13Yahvé dijo a Moisés: «Levántate mañana temprano, preséntate al faraón y dile: Esto dice Yahvé, el Dios de los hebreos: ‘Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.’

14Pues esta vez voy a mandar todas mis plagas contra ti * , tus cortesanos y tu pueblo, para que sepas que no hay como yo en toda la tierra.

15Porque si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido con peste a ti y a tu pueblo, ahora ya habrías desaparecido de la tierra;

16pero te he preservado para mostrarte mi poder y para que se proclame mi nombre por toda la tierra.

17Puesto que aún te resistes a dejar partir a mi pueblo,

18mañana, a esta hora, haré caer una granizada tan fuerte como no la ha habido en Egipto desde su fundación hasta hoy.

19Ahora, pues, manda recoger tu ganado y cuanto tienes en el campo. Sobre todos los hombres y animales que se hallen en el campo y no sean recogidos en casa, caerá el granizo y los matará.»

20Los siervos del faraón que temieron la palabra de Yahvé recogieron en casa a sus esclavos y ganados,

21mas los que no hicieron caso de la palabra de Yahvé, dejaron en el campo a sus esclavos y ganados.

22Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y caerá granizo en todo el país de Egipto, sobre los hombres, los ganados y sobre toda la hierba del campo de Egipto.»

23Moisés extendió su cayado hacia el cielo, y Yahvé lanzó truenos * , granizo y rayos sobre la tierra. Yahvé desencadenó una granizada sobre el país de Egipto.

24El granizo y los rayos mezclados * con el granizo fueron tan fuertes que nunca se había visto una cosa semejante en el país de Egipto desde que comenzó a ser nación.

25El granizo devastó cuanto había en el campo —hombres y animales— en todo el país de Egipto. El granizo machacó también toda la hierba del campo y tronchó todos los árboles del campo.

26Tan sólo en la región de Gosen, donde habitaban los israelitas, no hubo granizo.

27El faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «Esta vez he pecado; Yahvé es justo, y mi pueblo y yo somos culpables.

28Rogad a Yahvé. Basta ya de truenos y granizo. Yo os dejaré salir y no tendréis que quedaros más tiempo aquí.»

29Moisés le respondió: «Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos hacia Yahvé, cesarán los truenos y no caerá más granizo, para que sepas que la tierra entera es de Yahvé.

30Pero sé que tú y tus cortesanos aún no teméis a Yahvé, Dios.»

31(Se estropearon el lino y la cebada, pues la cebada estaba ya en espiga, y el lino en flor.

32El trigo y la espelta no se estropearon por ser tardíos.)

33Moisés salió de la presencia del faraón y de la ciudad, extendió las manos hacia Yahvé y cesaron los truenos y el granizo, y no cayó más lluvia sobre la tierra.

34Cuando el faraón vio que había cesado la lluvia, el granizo y los truenos, él y sus cortesanos se obstinaron de nuevo.

35Se obstinó, pues, el faraón y no dejó salir a los israelitas, como Yahvé había dicho por boca de Moisés.

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