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Eclesiástico (Sirácide) 16

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1No desees muchos hijos, si son malvados; no te goces de tener hijos impíos.

2Aunque sean numerosos, no te alegres, si no tienen temor del Señor.

3No confíes en que vivan muchos años, ni te creas seguro porque son muchos; que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tenerlos impíos * .

4Un solo hombre inteligente poblará una ciudad, pero la raza de los sin ley quedará desolada.

5Muchas cosas como éstas vieron mis ojos, y cosas aún más graves oyeron mis oídos.

6En la reunión de los pecadores se encendió el fuego, contra la nación rebelde se inflamó la ira.

7No perdonó a los antiguos gigantes, que se rebelaron seguros de su fuerza.

8No perdonó a los vecinos de Lot, a los que aborrecía por su orgullo.

9No se apiadó de la nación corrompida * , de los que alardeaban de sus pecados.

10El mismo trato recibieron los seiscientos mil de a pie, que se habían reunido con mente obstinada * .

11Aunque sólo hubiera un rebelde, sería asombroso que quedara impune; pues el Señor sabe compadecerse y también castigar, es poderoso cuando perdona y cuando se indigna.

12Tan grande como su misericordia es su severidad, y juzga al hombre según sus obras.

13No dejará escapar al pecador con su rapiña, ni que le falle la paciencia al piadoso.

14Reservará un sitio para el que hace limosna * ; cada uno recibirá según sus obras * .

17No digas: «Me esconderé del Señor, ¿quién se acordará de mí allá arriba? Entre tanta gente pasaré desapercibido, pues ¿quién soy yo en la inmensa creación * ?»

18Mira el cielo y más allá del cielo, el abismo y la tierra se estremecen cuando él los visita;

19los montes y los cimientos de la tierra tiemblan de espanto bajo su mirada.

20Pero el hombre no piensa en estas cosas; ¿quién reflexiona sobre sus disposiciones?

21Como la tempestad que el hombre no ve venir, la mayoría de sus obras se hacen en secreto * .

22«¿Quién anuncia las obras de justicia?, ¿quién las espera? ¡La alianza está lejos * !»

23Así discurre el insensato; el estúpido y el descarriado sólo piensan necedades.

24Hijo, escúchame y aprende sabiduría, aplica tu corazón a mis palabras * .

25Te enseñaré la doctrina con mesura, con precisión te transmitiré el saber.

26Cuando al principio el Señor creó * sus obras, asignó a cada una su puesto;

27las puso en orden para siempre, desde sus orígenes y por todas las edades. No sienten hambre ni cansancio, y eso que nunca abandonan su tarea.

28Ninguna se topa con la otra, jamás desobedecen su palabra * .

29Después el Señor miró a la tierra y la colmó de sus bienes.

30Cubrió su faz con toda clase de vivientes, y todos, cuando mueren, vuelven a ella.

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