Deuteronomio 7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Cuando Yahvé tu Dios te haya introducido en la tierra en la que vas a entrar para tomarla en posesión, arrojará a tu llegada a naciones numerosas: hititas, guirgaseos, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos * , siete naciones más numerosas y fuertes que tú.
2Y cuando Yahvé tu Dios te las entregue a tu llegada y tú las derrotes, las consagrarás al anatema. No harás alianza con ellas ni les tendrás compasión.
3No emparentarás con ellas: no darás tu hija a su hijo ni tomarás una hija suya para tu hijo,
4porque apartaría a tu hijo de mi seguimiento y serviría a otros dioses; y la ira de Yahvé se encendería contra vosotros y se apresuraría a destruiros.
5Por el contrario, lo que tenéis que hacer con ellos es demoler sus altares, romper sus estelas, arrancar sus cipos y prender fuego a sus ídolos.
6Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahvé tu Dios; a ti te ha elegido para que seas el pueblo de su propiedad * entre todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra.
7No penséis que Yahvé se ha prendado de vosotros y os ha elegido porque seáis el más numeroso de todos los pueblos, pues de hecho sois el menos numeroso.
8Si Yahvé os ha sacado con mano fuerte y os ha liberado de la casa de servidumbre, del poder del faraón, rey de Egipto, ha sido por el amor que os tiene y por guardar el juramento hecho a vuestros padres.
9Has de saber, pues, que Yahvé tu Dios es el Dios, el Dios fiel que guarda su alianza y su favor por mil generaciones con los que le aman y guardan sus mandamientos,
10pero que da su merecido en su propia persona a quien le odia, destruyéndolo. No es remiso * con quien le odia: en su propia persona le da su merecido.
11Guarda, pues, los mandamientos, preceptos y normas que yo te mando hoy poner en práctica.
12Y por haber escuchado estas normas y haberlas guardado y practicado, Yahvé tu Dios mantendrá en tu favor la alianza y la fidelidad que juró a tus padres.
13Te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu seno y el fruto de tu campo, tu trigo, tu mosto y tu aceite, las crías de tus vacas y las camadas de tu rebaño, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
14Serás bendito más que todos los pueblos. No habrá macho ni hembra estéril ni en ti ni en tu ganado.
15Yahvé apartará de ti toda enfermedad; no dejará caer sobre ti ninguna de esas malignas epidemias de Egipto que tú has conocido, sino que se las enviará a todos los que te odian.
16Destruirás, pues, todos esos pueblos que Yahvé tu Dios te va a entregar. Y no te apiadarás de ellos, de modo que no des culto a sus dioses, porque eso sería un lazo para ti.
17Si alguna vez piensas que esas naciones son más numerosas que tú y que no sabes cómo podrás desalojarlas,
18no las temas: acuérdate bien de lo que Yahvé tu Dios hizo con el faraón y con todo Egipto:
19las grandes pruebas que tus ojos han visto, las señales y prodigios, la mano fuerte y el tenso brazo con que Yahvé tu Dios te sacó. Lo mismo hará Yahvé tu Dios con todos los pueblos a los que temes.
20Yahvé tu Dios enviará contra ellos incluso avispas, hasta aniquilar a los que queden y se hayan ocultado a ti.
21Así que no tiembles ante ellos, porque en medio de ti está Yahvé tu Dios, Dios grande y temible.
22Yahvé tu Dios irá arrojando a esas naciones a tu paso, poco a poco; no podrás exterminarlas de golpe, no sea que las bestias salvajes se multipliquen contra ti * .
23Será Yahvé tu Dios quien te las entregará y les infligirá grandes descalabros, hasta que queden destruidas.
24Entregará a sus reyes en tu mano y tú borrarás sus nombres de debajo de los cielos: nadie podrá resistir ante ti, hasta que los hayas destruido.
25Quemaréis las esculturas de sus dioses; no codiciarás ni el oro ni la plata que los recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en una trampa, pues es una cosa abominable para Yahvé tu Dios.
26No debes meter en tu casa una cosa tan abominable, pues te harías anatema como ella. La tendrás por cosa horrenda y abominable, porque es anatema.