Apocalipsis 7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Después de esto, vi a cuatro ángeles de pie en los cuatro extremos de la tierra , que sujetaban los cuatro vientos, para que el viento no soplara sobre la tierra, ni sobre el mar ni sobre ningún árbol.
2Luego vi a otro ángel que subía del Oriente con el sello de Dios vivo. Gritó entonces con voz potente a los cuatro ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar:
3«No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»
4Pude oír entonces el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil * sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel.
5Eran doce mil sellados de la tribu de Judá; doce mil de la tribu de Rubén; doce mil de la tribu de Gad;
6doce mil de la tribu de Aser; doce mil de la tribu de Neftalí; doce mil de la tribu de Manasés;
7doce mil de la tribu de Simeón; doce mil de la tribu de Leví; doce mil de la tribu de Isacar;
8doce mil de la tribu de Zabulón; doce mil de la tribu de José; y doce mil sellados de la tribu de Benjamín.
9Después miré y pude ver una muchedumbre inmensa, incontable, que procedía de toda nación, razas, pueblos y lenguas * . Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con ropas blancas y llevando palmas en sus manos * .
10Entonces se ponen a gritar con fuerza: «La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
11Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios
12diciendo: «Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.»
13Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «¿Quiénes son y de dónde han venido ésos que están vestidos de blanco?»
14Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.» Me respondió * : «Ésos son los que llegan de la gran tribulación * ; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero * .
15Por eso están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.
16Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno .
17Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos * .»