Apocalipsis 5
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Vi también que el que estaba sentado en el trono sujetaba con su mano derecha un libro * , escrito por el anverso y el reverso , y sellado con siete sellos.
2Y vi a un ángel poderoso que proclamaba con voz potente: «¿Quién es digno * de abrir el libro y arrancar sus sellos?»
3Pero nadie era capaz —ni en el cielo ni en la tierra ni bajo tierra * — de abrir el libro ni de leerlo.
4Yo no paraba de llorar, porque no se podía encontrar a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo.
5Pero uno de los Ancianos me dice: «No llores, pues ha triunfado * el León de la tribu de Judá, el Retoño de David. Él podrá abrir el libro y sus siete sellos.»
6Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, que parecía degollado * . Tenía siete cuernos y siete ojos * , que son los siete espíritus de Dios, enviados a toda la tierra .
7Entonces se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.
8Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.
9Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y compraste para Dios * con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación * ;
10y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de sacerdotes , que reinan * sobre la tierra.»
11La visión seguía, y oí la voz de una multitud de ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Eran miriadas de miriadas y millares de millares ,
12y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza * , la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»
13Y oí que todas las criaturas —del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos— respondían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder por los siglos de los siglos.»
14Los cuatro Vivientes decían: «Amén»; y los Ancianos se postraron para adorar.