Apocalipsis 14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Seguí mirando, y pude ver un Cordero * , que estaba de pie sobre el monte Sión. Lo acompañaban ciento cuarenta y cuatro mil, que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.
2Oí entonces un ruido que venía del cielo, parecido al estruendo de aguas caudalosas o al fragor de un gran trueno. El sonido que percibía era como de citaristas que tañeran sus instrumentos.
3Cantan un cántico nuevo * delante del trono y delante de los cuatro Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender el cántico, excepto los ciento cuarenta y cuatro mil rescatados de la tierra.
4Éstos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes * . Son los que siguen al Cordero a dondequiera que vaya * , las personas rescatadas como primicias para Dios y para el Cordero,
5en cuya boca no se encontró mentira * . No tienen tacha.
6Luego vi a otro ángel que volaba por lo alto del cielo. Tenía una buena nueva eterna que anunciar a los que están en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo.
7Decía con voz potente: «Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su Juicio. Adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales.»
8Un segundo ángel le siguió diciendo: « Cayó, cayó * la gran Babilonia , la que dio a beber a todas las naciones el vino del furor * .»
9Les siguió un tercer ángel, que decía con voz potente: «Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano,
10tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado, puro, en la copa de su ira. Será atormentado con fuego y azufre * , en presencia de los santos ángeles y del Cordero.
11La humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos. No hay reposo, ni de día ni de noche , para los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el que acepta la marca de su nombre.»
12Aquí se requiere la paciencia de los santos, de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
13Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Sí, que a partir de ahora —dice el Espíritu— descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan * .»
14Seguí contemplando la visión. Había una nube blanca, y sentado sobre la nube alguien parecido a un Hijo de hombre , que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada.
15Luego salió del Santuario otro ángel gritando con voz potente al que estaba sentado en la nube: « Mete tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar. La mies de la tierra está madura .»
16Y el que estaba sentado en la nube metió su hoz y quedó segada la tierra.
17Otro ángel salió entonces del Santuario del cielo. Tenía también una hoz afilada.
18Pero salió del altar * otro ángel, el que tiene poderío sobre el fuego, y gritó con voz potente al que tenía la hoz afilada: «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque están en sazón sus uvas.»
19El ángel metió su hoz y vendimió la viña de la tierra; y lo echó todo en el gran lagar del furor de Dios.
20Pisaron las uvas en un lagar fuera de la ciudad * ; y la sangre que brotó del lagar llegó a la altura de los frenos de los caballos, en una extensión de mil seiscientos estadios.