Apocalipsis 11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Luego me dieron una caña de medir parecida a una vara, y me dijeron * : «Levántate y mide el Santuario de Dios * y el altar, y a los que adoran en él.
2Deja aparte el patio exterior del Santuario; no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa cuarenta y dos meses * .
3Pero haré que mis dos testigos profeticen durante mil doscientos sesenta días, cubiertos de sayal.»
4Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra * .
5Si alguien pretendiera hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien pretendiera hacerles mal, tendría que morir de ese modo.
6Estos dos testigos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.
7Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del abismo * les hará la guerra, los vencerá y los matará.
8Sus cadáveres quedarán en la plaza de la gran ciudad * , que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.
9Gentes de diversos pueblos, razas, lenguas y naciones contemplarán sus cadáveres durante tres días y medio. No estará permitido sepultar sus cadáveres.
10Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan de su muerte, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.
11Pero, pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie , y un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban.
12Oí * entonces una voz potente que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Ellos subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.
13En aquella hora se produjo un violento terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó. En el terremoto perecieron siete mil personas * . Los supervivientes, presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo.
14El segundo ¡Ay! ha pasado. Pero atención, que viene en seguida el tercero * .
15Tocó el séptimo ángel... Entonces sonaron en el cielo fuertes voces, que decían: «Ha llegado sobre el mundo el reinado de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos.»
16Entonces los veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios se postraron rostro en tierra y adoraron a Dios, mientras decían:
17«Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, ‘Aquel que es y que era * ’, porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado.
18Las naciones se habían encolerizado ; pero ha llegado el momento de tu ira, el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a tus siervos los profetas , a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes , y de destruir a los que destruyen la tierra.»
19Se abrió entonces el Santuario de Dios en el cielo * , y apareció allí el arca de su alianza. Y se produjeron relámpagos, estruendo y truenos, temblor de tierra y fuerte granizada.