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2 Macabeos 1

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1A los hermanos judíos que viven en Egipto * les saludan sus hermanos judíos que están en Jerusalén y en la región de Judea, deseándoles una paz dichosa.

2Que Dios os llene de bienes y recuerde su alianza con Abrahán, Isaac y Jacob, sus fieles servidores.

3Que a todos os infunda deseos de adorarle y cumplir su voluntad con corazón grande y ánimo generoso.

4Que abra vuestro corazón a su Ley y a sus preceptos, y os otorgue la paz.

5Que escuche vuestras súplicas, se reconcilie con vosotros y no os abandone en tiempo de desgracia.

6Esto es lo que estamos ahora pidiendo por vosotros.

7Ya el año ciento sesenta y nueve, en el reinado de Demetrio, nosotros, los judíos, os escribimos así * : «En lo más grave de la tribulación que ha caído sobre nosotros en estos años, desde que Jasón y sus partidarios traicionaron la tierra santa y el reino,

8incendiaron el portón (del templo) y derramaron sangre inocente, suplicamos al Señor y hemos sido escuchados. Hemos ofrecido un sacrificio con flor de harina, hemos encendido las lámparas y presentado los panes.»

9También ahora os escribimos para que celebréis la fiesta de las Tiendas en el mes de Quisleu. Es el año ciento ochenta y ocho * .

10Los que están en Jerusalén y en Judea, los ancianos y Judas * saludan y desean prosperidad a Aristóbulo * , preceptor del rey Tolomeo, del linaje de los sacerdotes ungidos, y a los judíos que están en Egipto.

11Salvados por Dios de grandes peligros, le damos rendidas gracias, como a quien nos ha guiado en la batalla contra el rey,

12ya que Él ha arrojado fuera a los que combatían contra la ciudad santa.

13Pues, cuando llegó a Persia su jefe acompañado de un ejército, al parecer invencible, fueron desbaratados en el templo de Nanea * , gracias al engaño tramado por los sacerdotes de la ciudad.

14Antíoco, y con él sus amigos, llegaron a aquel lugar como tratando de desposarse con la diosa, con objeto de apoderarse, a título de dote, de abundantes riquezas.

15Una vez que los sacerdotes del templo de Nanea las hubieron expuesto y que él se hubiera presentado con unas pocas personas en el recinto sagrado, cerraron el templo en cuanto entró Antíoco.

16Abrieron la puerta secreta del techo y a pedradas aplastaron al jefe; le descuartizaron y, cortándole la cabeza * , la arrojaron a los que estaban fuera.

17En todo sea bendito nuestro Dios, que ha entregado los impíos (a la muerte).

18A punto de celebrar en el veinticinco de Quisleu la purificación del templo, nos ha parecido conveniente informaros, para que también vosotros la celebréis como la fiesta de las Tiendas y del fuego aparecido cuando ofreció sacrificios Nehemías * , el que construyó el Templo y el altar.

19Pues, cuando nuestros antepasados fueron llevados a Persia, los sacerdotes piadosos de entonces, habiendo tomado fuego del altar, lo escondieron secretamente en una concavidad semejante a un pozo seco, en el que tan a seguro lo dejaron, que el lugar quedó ignorado de todos.

20Pasados muchos años, cuando a Dios le plugo, Nehemías, enviado por el rey de Persia * , mandó que buscaran el fuego los descendientes de los sacerdotes que lo habían escondido;

21pero, como ellos informaron que en realidad * no habían encontrado fuego, sino un líquido espeso, él les mandó que lo sacasen y trajesen. Cuando estuvo dispuesto el sacrificio, Nehemías mandó a los sacerdotes que rociaran con aquel líquido la leña y lo que había colocado sobre ella.

22Cumplida la orden, y pasado algún tiempo, el sol que antes estaba nublado volvió a brillar, y se encendió una llama tan grande que todos quedaron maravillados.

23Mientras se consumía el sacrificio, los sacerdotes hacían oración: todos los sacerdotes con Jonatán * que comenzaba, y los demás, como Nehemías, respondían.

24La oración era la siguiente: «Señor, Señor Dios, creador de todo, temible y fuerte, justo y misericordioso, tú, rey único y bueno,

25tú solo generoso, solo justo, todopoderoso y eterno, que salvas a Israel de todo mal, que elegiste a nuestros antepasados y los santificaste,

26acepta el sacrificio por todo tu pueblo Israel, guarda tu heredad y santifícala.

27Reúne a los nuestros dispersos * , da libertad a los que están esclavizados entre las naciones, vuelve tus ojos a los despreciados y abominados, y conozcan los paganos que tú eres nuestro Dios.

28Aflige a los que tiranizan y ultrajan con arrogancia.

29Planta a tu pueblo en tu lugar santo, como dijo Moisés.»

30Los sacerdotes salmodiaban los himnos.

31Cuando fue consumido el sacrificio, Nehemías mandó derramar el líquido sobrante sobre unas grandes piedras.

32Hecho esto, se encendió una llamarada que quedó absorbida por el mayor resplandor que brillaba en el altar.

33Cuando el hecho se divulgó y se refirió al rey de los persas que en el lugar donde los sacerdotes deportados habían escondido el fuego había aparecido aquel líquido con el que habían santificado las ofrendas del sacrificio Nehemías y sus compañeros * ,

34el rey, después de verificar tal hecho, mandó alzar una cerca y declaró sagrado el lugar.

35El rey recogía grandes sumas y las repartía a quienes quería hacer favores.

36Nehemías y sus compañeros llamaron a ese líquido «neftar», que significa «purificación», pero la mayoría lo llama «nafta * ».

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