2 Crónicas 7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Cuando Salomón acabó de orar, bajó fuego del cielo, que devoró el holocausto y los sacrificios; y la gloria de Yahvé llenó el templo.
2Los sacerdotes no podían entrar en el templo de Yahvé, porque la gloria de Yahvé llenaba el templo.
3Entonces todos los israelitas, viendo descender el fuego y la gloria de Yahvé sobre el templo, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron y alabaron a Yahvé «porque es bueno, porque es eterna su misericordia».
4Luego el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios ante Yahvé.
5El rey Salomón ofreció en sacrificio 22.000 bueyes y 120.000 ovejas. Así es como el rey y todos los israelitas dedicaron el templo de Yahvé.
6Los sacerdotes atendían a su ministerio, mientras los levitas glorificaban a Yahvé con los instrumentos que el rey David fabricó para acompañar los cánticos de Yahvé, «porque es eterna su misericordia», ejecutando los cánticos compuestos por David. Los sacerdotes estaban delante de ellos tocando las trompetas, y todo Israel se mantenía en pie.
7Salomón consagró el interior del patio que está delante del templo de Yahvé, ofreciendo allí los holocaustos y las grasas de los sacrificios de comunión, pues el altar de bronce que había hecho Salomón era demasiado reducido para contener el holocausto, la comunión y las grasas.
8En aquella ocasión Salomón celebró la fiesta durante siete días. Todo Israel estaba con él, una asamblea inmensa, desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto.
9El día octavo tuvo lugar la asamblea solemne, pues habían hecho la dedicación del altar por siete días, de manera que la fiesta duró siete días.
10El día veintitrés * del mes séptimo, Salomón envió al pueblo a sus tiendas, gozosos y felices por todos los beneficios que Yahvé había hecho a David, a Salomón y a su pueblo Israel.
11Cuando Salomón terminó de construir el templo de Yahvé, el palacio real y todo cuanto fue su deseo hacer, tanto en el templo de Yahvé como en su propia casa,
12se apareció Yahvé a Salomón por la noche y le dijo: «He oído tu oración, y me he elegido este lugar como templo de sacrificio.
13Si yo cierro el cielo y no llueve, si yo mando a la langosta devorar la tierra, o envío la peste entre mi pueblo,
14y mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se humilla, orando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo les oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.
15Mis ojos estarán abiertos, y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar;
16pues ahora he escogido y santificado este templo para que en él permanezca mi Nombre por siempre. Allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días.
17Y en cuanto a ti, si te conduces ante mí como lo hizo David, tu padre, cumpliento todo lo que te ordene y guardando mis mandatos y mis decretos,
18afianzaré tu trono real para siempre, como prometí a David, tu padre: ‘No te habrá de faltar uno de los tuyos que gobierne en Israel.’
19Pero si os apartáis, abandonando los decretos y los mandatos que os he dado, y vais a servir a otros dioses, postrándoos ante ellos,
20os arrancaré de mi tierra que os he dado, retiraré de mi presencia el templo que he consagrado a mi Nombre y lo convertiré en ejemplo y escarnio entre todos los pueblos.
21Y este templo, que debía ser tan sublime, vendrá a ser el espanto de todos los que pasen cerca de él, pues dirán: ‘¿Por qué ha actuado Yahvé de este modo con esta tierra y este templo?’
22Y responderán: ‘Porque abandonaron a Yahvé, Dios de sus antepasados, que los había sacado de la tierra de Egipto, y abrazaron otros dioses, se postraron ante ellos y les rindieron culto. Por eso ha hecho venir sobre ellos todo este mal.’»