2 Crónicas 15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El espíritu de Dios se apoderó de Azarías, hijo de Oded,
2que salió al encuentro de Asá y le dijo: «¡Oídme vosotros, Asá y todos los de Judá y Benjamín! Yahvé estará con vosotros mientras vosotros estéis con él; si le buscáis, se dejará hallar de vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará.
3Durante mucho tiempo Israel estará sin verdadero Dios, sin sacerdote que enseñe y sin ley.
4Mas cuando en su angustia se vuelva a Yahvé, Dios de Israel, y le busque, él se dejará hallar por ellos.
5Por entonces no habrá paz para los hombres, sino grandes terrores que se apoderarán de todos los habitantes de los países.
6Chocarán pueblo contra pueblo y ciudad contra ciudad, porque Dios los conturbará con toda suerte de aflicciones.
7¡Vosotros, pues, esforzaos, y que no se debiliten vuestras manos! Vuestras obras tendrán recompensa.»
8Al oír Asá estas palabras y esta profecía * cobró ánimo e hizo desaparecer los monstruos abominables de todo el país de Judá y Benjamín, y de las ciudades que había conquistado en la montaña de Efraín. Y restauró el altar de Yahvé, que estaba delante del vestíbulo de Yahvé.
9Congregó a todos los de Judá y Benjamín, y a los de Efraín, Manasés y Simeón * que habitaban entre ellos (muchos israelitas se habían pasado a Asá, al ver que Yahvé, su Dios, estaba con él).
10Se reunieron en Jerusalén en el mes tercero del año quince del reinado de Asá.
11Aquel día ofrecieron a Yahvé sacrificios del botín que habían traído: setecientos bueyes y siete mil ovejas.
12Luego, mediante un pacto, se obligaron a buscar a Yahvé, Dios de sus antepasados, con todo su corazón y con toda su alma.
13Y decidieron que todo aquel que no buscase a Yahvé, Dios de Israel, moriría, fuera pequeño o adulto, hombre o mujer.
14Juraron, pues, a Yahvé en alta voz, con gritos de júbilo y al son de trompetas y cuernos.
15Todos los judaítas se alegraron de tal hecho, porque habían prestado el juramento de todo corazón y habían buscado a Yahvé con plena voluntad. Por eso él se dejó hallar de ellos, y les dio paz por todas partes.
16El rey Asá llegó a retirar a su madre Maacá * la función de Gran Dama, por haber hecho un objeto abominable para Aserá. Asá abatió este objeto abominable, lo hizo pedazos y lo quemó en el torrente Cedrón.
17Pero no abolieron los santuarios de los altos que había en Israel * , aun cuando el corazón de Asá fue íntegro mientras vivió.
18Introdujo en el templo de Yahvé las ofrendas consagradas por su padre y las suyas propias: plata, oro y utensilios.
19No hubo guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asá.