1 Tesalonicenses 4
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Por lo demás, hermanos, os rogamos y os exhortamos en el Señor Jesús * a que os comportéis y agradéis a Dios tal como nosotros os enseñamos * , y a que continuéis progresando en ese camino.
2Sabéis, en efecto, las instrucciones que os dimos de parte del Señor Jesús.
3Dios quiere vuestra santificación * : que os alejéis de la fornicación,
4que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo * con santidad y honor,
5y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios ;
6que nadie falte a su hermano ni se aproveche de él en este punto, pues el Señor se vengará de todo esto, como ya os dijimos y lo repetimos,
7pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad.
8Así pues, el que esto desprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os hace don de su Espíritu Santo * .
9En cuanto al amor mutuo, no necesitáis que os escriba, ya que vosotros habéis sido instruidos por Dios para amaros mutuamente.
10Y lo practicáis bien con los hermanos de toda Macedonia. Pero os exhortamos, hermanos, a que sigáis progresando más y más,
11y a esmeraros en vivir con tranquilidad, ocupándoos en vuestros asuntos y trabajando con vuestras manos, como os lo tenemos ordenado,
12a fin de que viváis dignamente ante los de fuera, y no necesitéis de nadie * .
13Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos * , para que no os entristezcáis como los que no tienen esperanza.
14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios se llevará consigo a quienes murieron en Jesús.
15Os decimos esto como palabra del Señor * : Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor * , no nos adelantaremos a los que murieron.
16El mismo Señor bajará del cielo con clamor, acompañado de una voz de arcángel y del sonido de la trompeta de Dios * . Entonces, los que murieron siendo creyentes en Cristo resucitarán en primer lugar.
17Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos * , seremos arrebatados en las nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor * .
18Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.