1 Samuel 10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Samuel tomó el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Después le besó diciendo: «Sábete que Yahvé te ha ungido como caudillo de su heredad. Tú regirás al pueblo de Yahvé y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean. Y esto te servirá de señal de que Yahvé te ha ungido caudillo de su heredad:
2En cuanto te separes hoy de mí, encontrarás dos hombres junto a la tumba de Raquel, en la frontera de Benjamín, en Selsaj * , y te dirán: ‘Las asnas que fuiste a buscar ya han aparecido. Ahora tu padre ha olvidado el asunto de las asnas y está preocupado por vosotros, diciendo: ¿Qué debo hacer por mi hijo?’
3Pasando más allá, cuando llegues a la Encina del Tabor, encontrarás tres hombres que suben donde Dios, a Betel. Uno llevará tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero un odre de vino.
4Te saludarán y te darán dos ofrendas de pan * , que tú tomarás de su mano.
5Llegarás después a Guibeá de Dios * , donde se encuentran los gobernadores * de los filisteos. A la entrada de la ciudad tropezarás con un grupo de profetas que bajan del alto, precedidos del añafil, el adufe, la flauta y la cítara, en trance profético * .
6Te invadirá entonces el espíritu de Yahvé, entrarás en trance con ellos y quedarás cambiado en otro hombre.
7Cuando se hayan cumplido estas señales, haz lo que te viniere a mano, porque Dios está contigo.
8Baja delante de mí a Guilgal * , que yo me reuniré allí contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión. Esperarás siete días a que yo vaya a tu encuentro y te diré lo que debes hacer.»
9Apenas volvió las espaldas para dejar a Samuel, le cambió Dios el corazón y todas las señales se realizaron aquel mismo día.
10Cuando llegaron allí * , a Guibeá, venía frente a él un grupo de profetas; le invadió el espíritu de Dios y se puso en trance en medio de ellos.
11Todos los del pueblo, que lo conocían de toda la vida, al verlo profetizando con los profetas, decían entre sí: «¿Qué le ha pasado al hijo de Quis? ¿Conque también Saúl anda entre los profetas?»
12Replicó uno de allá: «Y ¿quién es su padre * ?» Y de ahí salió el proverbio: «¿Conque también Saúl entre los profetas?»
13Cuando salió del trance, se fue a su casa.
14El tío de Saúl les dijo a él y a su criado: «¿A dónde habéis ido?» Contestó: «A buscar las asnas. Y como no vimos nada, acudimos a Samuel.»
15Dijo el tío de Saúl: «Vamos, cuéntame qué os ha dicho Samuel.»
16Saúl dijo a su tío: «Sencillamente, nos avisó que las asnas habían aparecido.» Pero no le dijo ni palabra de lo que le había dicho Samuel acerca del reino.
17Samuel convocó al pueblo en Mispá junto a Yahvé.
18Y dijo a los israelitas: «Esto ha dicho Yahvé, el Dios de Israel: Yo hice subir a Israel de Egipto y os libré de la mano de Egipto y de la mano de todos los reinos que os tenían oprimidos.
19Pero vosotros ahora habéis rechazado a vuestro Dios, a aquel mismo que os salvó de todos vuestros males y aprietos, y le habéis dicho: ‘No: tú asígnanos un rey’. Ahora, pues, compareced delante de Yahvé distribuidos por tribus y familias.»
20Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel y fue designada la tribu de Benjamín.
21Hizo que se acercara la tribu de Benjamín por familias y fue designada la familia de Matrí. Y fue designado * Saúl, hijo de Quis. Fueron a buscarlo, pero no lo encontraron.
22Entonces volvieron a interrogar a Yahvé: «¿Ha venido ese hombre?» Dijo Yahvé: «Aquí lo tenéis, escondido entre la impedimenta.»
23Corrieron a sacarlo de allí y, cuando lo pusieron en medio de la gente, les llevaba a todos la cabeza.
24Dijo Samuel a todos los presentes: «¿Veis al que ha elegido Yahvé? No hay nadie como él en todo el pueblo.» Y toda la gente gritó: «¡Viva el rey!»
25Samuel dictó al pueblo el fuero real * y mandó ponerlo por escrito. Y, tras depositarlo delante de Yahvé, despidió Samuel a toda la gente, cada cual a su casa.
26También Saúl se fue a su casa, a Guibeá; le acompañaron algunos valientes * a quienes Dios tocó el corazón.
27Pero algunos malvados dijeron: «¡Qué nos va a salvar ése!» Y lo despreciaron y no le llevaron regalos. Pero él no contestó * .