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1 Reyes 17

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad * , dijo a Ajab: «Por vida de Yahvé, Dios de Israel, ante quien sirvo, que no habrá en estos años rocío ni lluvia, si no es por la palabra de mi boca.»

2Yahvé dirigió esta palabra a Elías:

3«Sal de aquí, dirígete hacia oriente y escóndete en el torrente de Querit, que está frente al Jordán.

4Habrás de beber del torrente, y ya he ordenado a los cuervos que te suministren allí alimento.»

5Procedió según la palabra de Yahvé y fue a establecerse en el torrente de Querit, que está frente al Jordán.

6Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde * , y bebía del torrente.

7Pero al cabo de un tiempo el torrente se secó, porque no había lluvia en el país.

8Yahvé dirigió esta palabra a Elías:

9«Prepárate, ve a Sarepta de Sidón y establécete allí, pues he ordenado a una viuda de allí que te suministre alimento.»

10Se preparó y fue a Sarepta. Cuando entraba por la puerta de la ciudad, una viuda andaba por allí recogiendo leña. Elías la llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, un poco de agua en el jarro, para beber.»

11Cuando iba a traérsela, le gritó: «Tráeme, por favor, un trozo de pan.»

12Ella respondió: «Por vida de Yahvé, tu Dios, que no me queda pan cocido. Sólo tengo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la aceitera. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo; lo comeremos y luego moriremos.»

13Pero Elías le dijo: «No temas. Entra y haz como has dicho, pero primero haz con él para mí una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después.

14Porque esto dice Yahvé, Dios de Israel: El cántaro de harina no quedará vacío, la aceitera de aceite no se agotará, hasta el día en que Yahvé conceda lluvia sobre la superficie de la tierra.

15Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías. Y comieron él, ella y su familia * .

16Por mucho tiempo * la orza de harina no quedó vacía y la aceitera de aceite no se agotó, según la palabra que Yahvé había pronunciado por boca de Elías.

17Después de esto, el hijo de la dueña de la casa cayó gravemente enfermo, hasta el punto de que no le quedaba ya aliento.

18Entonces ella dijo a Elías: «¿Se acabó todo entre tú y yo, hombre de Dios? ¡Has venido a recordarme mis faltas y a provocar la muerte de mi hijo * !»

19Elías respondió: «Entrégame a tu hijo.» Él lo tomó de su regazo y lo subió a la habitación de arriba, que él ocupaba, y lo acostó en su lecho.

20Luego clamó así a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, ¿vas a hacer mal también a la viuda que me hospeda, causando la muerte de su hijo?»

21Se tendió tres veces sobre el niño, y gritó a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, que vuelva el aliento de este niño a su cuerpo.»

22Yahvé escuchó el grito de Elías. Volvió el aliento del niño a su cuerpo y revivió.

23Elías tomó al niño, lo bajó de la habitación de arriba al interior de la casa y lo entregó a su madre. Dijo Elías: «Mira, tu hijo está vivo.»

24La mujer respondió a Elías: «Ahora sé que eres un hombre de Dios, y que la palabra de Yahvé está de verdad en tu boca.»

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