1 Macabeos 7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El año ciento cincuenta y uno, Demetrio, hijo de Seleuco, salió de Roma y, con unos pocos hombres, arribó a una ciudad marítima donde se proclamó rey * .
2Cuando se disponía a entrar en la residencia real de sus padres, el ejército apresó a Antíoco y a Lisias para llevarlos a su presencia.
3Al saberlo, dijo: «No quiero ver sus caras.»
4El ejército los mató y Demetrio ocupó su trono real.
5Entonces acudieron a él todos los hombres sin ley e impíos de Israel, con Alcimo al frente, que pretendía el sumo sacerdocio.
6Ya en su presencia, acusaron así al pueblo: «Judas y sus hermanos han dado muerte a todos tus amigos y a nosotros nos han expulsado de nuestro país.
7Envía, pues, ahora una persona de tu confianza, que vaya y vea los estragos que han causado en nosotros y en la provincia del rey, y los castigue a ellos y a todos los que los apoyan.»
8El rey eligió a Báquides, uno de los amigos del rey, gobernador de Transeufratina * , grande en el reino y fiel al rey.
9Lo envió con el impío Alcimo, a quien concedió el sacerdocio, a tomar venganza de los israelitas * .
10Partieron con un ejército numeroso y, tras llegar a la tierra de Judá, enviaron mensajeros a Judas y sus hermanos con falsas proposiciones de paz.
11Pero éstos no hicieron caso de sus palabras, porque vieron que habían venido con un ejército numeroso.
12No obstante, un grupo de escribas * se reunió con Alcimo y Báquides, tratando de encontrar una solución justa.
13Los asideos eran los primeros entre los israelitas en pedirles la paz * ,
14pues pensaban que, como había venido con el ejército un sacerdote del linaje de Aarón, no les harían ningún mal.
15Habló con ellos amistosamente y les aseguró bajo juramento: «No intentaremos haceros mal ni a vosotros ni a vuestros amigos.»
16Le creyeron, pero él prendió a sesenta de ellos y les dio muerte en un mismo día, según la palabra que estaba escrita * :
17«Esparcieron la carne y la sangre de tus santos en torno a Jerusalén y no hubo quien les diese sepultura.»
18Con esto, el miedo hacia ellos y el espanto se apoderaron del pueblo, que decía: «No hay en ellos verdad ni justicia, pues han violado el pacto y el juramento que habían jurado.»
19Báquides partió de Jerusalén y acampó en Bet Zet. De allí mandó a prender a muchos que habían desertado donde él y a algunos del pueblo; los mató y los arrojó en el pozo grande * .
20Luego puso la provincia en manos de Alcimo, dejó con él tropas que lo sostuvieran y se marchó adonde el rey.
21Alcimo luchó por el sumo sacerdocio.
22Se le unieron todos los perturbadores del pueblo, se hicieron dueños de la tierra de Judá y causaron graves males a Israel.
23Viendo Judas todo el daño que Alcimo y los suyos hacían a los israelitas, mayor que el que habían causado los paganos,
24salió a recorrer todo el territorio de Judea para tomar venganza de los desertores y no dejarles andar por la región.
25Al ver Alcimo que Judas y los suyos cobraban fuerza y que él no podía resistirles, se volvió donde el rey y los acusó de graves delitos.
26El rey envió a Nicanor, uno de sus generales más distinguidos y enemigo declarado de Israel, y le mandó exterminar al pueblo.
27Nicanor llegó a Jerusalén con un ejército numeroso y envió a Judas y sus hermanos un insidioso mensaje de paz diciéndoles:
28«Mejor que no haya lucha entre nosotros. Iré a veros amistosamente con una pequeña escolta.»
29Fue, pues, donde Judas y ambos se saludaron amistosamente, pero los enemigos estaban preparados para raptar a Judas.
30Al descubrir que había venido a él con engaños, se atemorizó Judas y no quiso verle más.
31Nicanor, viendo descubiertos sus planes, salió a enfrentarse con Judas cerca de Cafarsalamá * .
32Cayeron unos quinientos hombres del ejército de Nicanor, y los demás huyeron a la Ciudad de David.
33Después de estos sucesos, subió Nicanor al monte Sión. Salieron del Lugar Santo sacerdotes y ancianos del pueblo para saludarle amistosamente y mostrarle el holocausto que se ofrecía por el rey.
34Pero él se burló de ellos, los escarneció, los mancilló * y habló insolentemente.
35Y les juró encolerizado: «Si esta vez no se me entrega Judas y su ejército en mis manos, cuando vuelva, hecha la paz, prenderé fuego a este templo.» Y salió enfurecido.
36Entraron los sacerdotes y, de pie ante el altar y el santuario, exclamaron llorando:
37«Tú * has elegido este templo para que en él fuese invocado tu nombre y fuese casa de oración y súplica para tu pueblo;
38toma venganza de este hombre y de su ejército y caigan bajo la espada. Acuérdate de sus blasfemias y no les des tregua.»
39Nicanor partió de Jerusalén y acampó en Bet Jorón, donde se le unió un contingente de Siria.
40Judas acampó en Adasá * con tres mil hombres y oró así:
41«Cuando los enviados del rey * blasfemaron, salió tu ángel y mató a ciento ochenta y cinco mil de ellos.
42Destruye también hoy este ejército ante nosotros y reconozcan los que queden que su jefe profirió palabras impías contra tu Lugar Santo. Júzgale según su maldad.»
43El día trece del mes de Adar trabaron batalla los ejércitos y salió derrotado el de Nicanor, quien fue el primero en caer en el combate.
44Su ejército, al verle caído, arrojó las armas y se dio a la fuga.
45Los estuvieron persiguiendo un día entero, desde Adasá hasta llegar a Gázara, dando aviso tras ellos con el sonido de las trompetas.
46Salió gente de todos los pueblos judíos del contorno y, envolviéndolos, les obligaron a volverse los unos hacia los otros. Todos cayeron a espada; no quedó ni uno de ellos.
47Tomaron los despojos y el botín; cortaron la cabeza de Nicanor y su mano derecha, aquella que había extendido insolentemente, y las llevaron para exponerlas en público en Jerusalén.
48El pueblo se llenó de gran alegría; celebraron aquel día como un gran día de regocijo
49y acordaron conmemorarlo cada año el trece de Adar * .
50El país de Judá gozó de sosiego por algún tiempo * .