1 Juan 5
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser amará también al que ha nacido de él * .
2En esto podemos conocer que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
3Pues el amor a Dios consiste en guardar sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados,
4pues todo lo que nace de Dios vence al mundo. Y la fuerza que vence al mundo es nuestra fe.
5¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios * ?
6Jesucristo fue el que vino con agua y con sangre * ; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio de ello, porque el Espíritu es la Verdad.
7Tres son los que dan testimonio * :
8el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convergen en lo mismo * .
9Si somos capaces de aceptar el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Y éste es el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
10Quien cree en el Hijo de Dios posee el testimonio dentro de sí; pero quien no cree a Dios le deja por mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo.
12Quien tiene al Hijo, tiene la Vida; quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la Vida.
13Os he escrito estas cosas a los que creéis en el Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis Vida eterna.
14Ésta es la confianza plena que tenemos en él: que si le pedimos algo conforme a su voluntad, seguro que nos escucha.
15Y si sabemos que él escucha todo cuanto le pedimos, también sabemos que tenemos conseguido todo lo que hayamos pedido.
16Si alguno ve que su hermano comete algún pecado que no conduce a la muerte, que pida, y Dios le dará vida —esto a los que cometan pecados que no conducen a la muerte, pues hay un pecado de muerte * ; por ése no digo que pida—.
17Toda iniquidad es pecado, pero hay pecados que no conducen a la muerte * .
18Sabemos que quien ha nacido de Dios no peca, pues lo protege el Engendrado * de Dios, y el Maligno no lo toca.
19Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero está sometido al poder del Maligno.
20Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para conocer al Verdadero * . Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la Vida eterna.
21Hijos míos, guardaos de los ídolos... *