Zac 1, 8-17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)8He tenido una visión esta noche. Un hombre, a lomos de un caballo alazán, estaba parado entre los mirtos de la hondonada; detrás de él había caballos rojos, alazanes y blancos * . 9Yo pregunté: «¿Quiénes son éstos, señor?» El ángel que hablaba conmigo me contestó: «Yo te enseñaré quiénes son.» 10Y el hombre que estaba entre los mirtos intervino diciendo: «Éstos son los que ha enviado Yahvé a recorrer la tierra.» 11Entonces ellos se dirigieron al ángel de Yahvé * que estaba entre los mirtos y dijeron: «Hemos recorrido la tierra y hemos visto que toda la tierra vive en paz * .» 12Tomó la palabra el ángel de Yahvé y dijo: «Oh Yahvé Sebaot, ¿hasta cuándo seguirás sin apiadarte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las que estás irritado desde hace setenta años?» 13Yahvé respondió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras de consuelo. 14Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: «Proclama lo siguiente: Así dice Yahvé Sebaot: Siento celos de Jerusalén y de Sión, unos celos terribles, 15y estoy sobremanera encolerizado contra las naciones que se sienten seguras * y que, cuando me vieron poco encolerizado, contribuyeron al mal. 16Por eso, así dice Yahvé: Me vuelvo con piedad hacia Jerusalén: en ella será reedificado mi templo —oráculo de Yahvé Sebaot— y el cordel de medir será aplicado a Jerusalén. 17Clama también y di: Así dice Yahvé Sebaot: Aún han de rebosar mis ciudades de bienes; aún consolará Yahvé a Sión y aún elegirá a Jerusalén.»