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Tit 3, 1-11

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Insísteles en que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, que les obedezcan y estén prontos para toda obra buena; 2que no injurien a nadie ni sean pendencieros, sino apacibles, mostrando una perfecta mansedumbre con todos los hombres. 3Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en la malicia, siendo aborrecibles y odiándonos unos a otros. 4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres, 5él nos salvó, no por las obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino por su misericordia, mediante el baño de la regeneración y la renovación operada por el Espíritu Santo, 6que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador, 7para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, viviendo con la esperanza de vida eterna * . 8Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las bellas obras. Esto es hermoso y útil para los hombres. 9Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas. 10Rehúye al sectario * , después de haberle amonestado una y otra vez; 11ya sabes que ése está pervertido y que su propia opinión pecaminosa lo está condenando.