Tb 5, 1-22
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Entonces Tobías respondió a su padre Tobit: «Haré cuanto me has mandado, padre. 2Pero ¿cómo podré recuperar el depósito? Ni él me conoce a mí ni yo a él. ¿Qué señal debo darle para que me reconozca, me crea y me devuelva el dinero? Por otra parte, desconozco la ruta que conduce a Media.» 3Tobit respondió a su hijo Tobías: «Él me dio un recibo y yo a él otro; lo partí en dos, tomé una parte * y dejé la otra con el dinero. ¡Ya va para veinte años que deposité esta suma! Ahora, hijo, busca un hombre de confianza que vaya contigo, y lo tomaremos a sueldo hasta tu vuelta; y vete a recuperar ese dinero.» 4Salió Tobías a buscar un hombre que conociera la ruta y fuera con él a Media. Al salir, encontró a Rafael, el ángel * , parado ante él; pero no sabía que era un ángel de Dios. 5Díjole, pues: «¿De dónde eres, joven?» Le respondió: «De los israelitas, tus hermanos, y ando en busca de trabajo.» Díjole Tobías: «¿Conoces la ruta de Media?» 6Respondió: «Sí; he estado allá muchas veces y conozco al detalle todos los caminos. He ido a Media con frecuencia y he sido huésped de Gabael, nuestro pariente, el que vive en Ragués de Media * . Hay dos jornadas de camino entre Ecbátana y Ragués, pues Ragués está en la montaña y Ecbátana en el llano * .» 7Tobías le dijo: «Espérame, joven, que voy a decírselo a mi padre, porque necesito que vengas conmigo; y yo te pagaré tu sueldo.» 8Él le dijo: «Te espero, pero no tardes.» 9Fue Tobías a informar a su padre y le dijo: «Ya he encontrado un hombre que es israelita, hermano nuestro.» Tobit le contestó: «Llámale, para que me entere de qué familia es y a qué tribu pertenece, y si es digno de confianza para que te acompañe, hijo.» Salió Tobías, le llamó y le dijo: «Joven, mi padre te llama.» 10Entró el ángel y Tobit se adelantó a saludarle. El ángel contestó: «Que disfrutes de mucha alegría.» Replicó Tobit: «¿Qué alegría puedo disfrutar ya? Estoy ciego y no puedo ver la luz del cielo; yazgo en tinieblas como los muertos, que no contemplan la luz; vivo como un muerto. Oigo la voz de los hombres, pero no los veo.» Le dijo el ángel: «Ten confianza, que Dios te curará dentro de poco. Ten confianza.» Tobit le dijo: «Mi hijo Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes ir con él y servirle de guía? Yo te daría tu salario, hermano.» Él respondió: «Puedo ir con él, pues conozco al detalle todos los caminos y he viajado a Media con frecuencia. He recorrido todos sus llanos y sus montes y tengo conocimiento de todas sus rutas.» 11Tobit le dijo: «¿Querrías decirme, hermano, a qué familia y tribu perteneces?» 12Le respondió el ángel: «¿Qué puede importar mi tribu?» Tobit insistió: «Me gustaría, hermano, saber con seguridad tu tribu y nombre.» 13Respondió el ángel: «Yo soy Azarías, hijo del gran Ananías, uno de tus parientes.» 14Le dijo Tobit: «Seas venido sano y salvo, hermano; y no lleves a mal, hermano, mi deseo de conocer con certeza tu nombre y familia. Resulta ahora que eres de mi parentela y que perteneces a un linaje bueno y honrado. He conocido a Ananías y a Natán, los dos hijos del gran Semeías; ellos iban conmigo a Jerusalén y conmigo adoraban allí, sin desviarse del buen camino. Tus parientes son hombres de bien; de buen linaje procedes. ¡El gozo sea contigo!» 15Y añadió: «Te daré como sueldo una dracma por día, y en lo demás tendrás el mismo trato que mi hijo. 16Vete con mi hijo y después te añadiré una gratificación.» 17Le dijo el ángel: «Partiré con él, y no abrigues temor; sanos partimos y sanos regresaremos a ti, porque la ruta es segura.» Le respondió Tobit: «Bendito seas, hermano.» Y, llamando a su hijo, le anunció: «Hijo, prepara las cosas para el camino y emprende la marcha con tu pariente; que el Dios que está en los cielos os proteja allí y os devuelva a mí sanos; y su ángel os acompañe con su protección, hijo.» Tobías se dispuso a emprender la marcha y besó a su padre y a su madre. Tobit le dijo: «¡Que tengáis buen viaje!» 18Pero su madre dijo a Tobit llorosa: «¿Por qué has hecho que se vaya mi hijo? ¿No era él el bastón de nuestra mano, que siempre va y viene con nosotros? 19¡Que no sea el dinero lo primero de todo! ¡Que no se convierta en el precio de nuestro hijo * ! 20¡Con lo que el Señor nos daba para vivir teníamos bastante!» 21Él le dijo: «No pienses tal cosa; sano ha partido nuestro hijo y sano volverá a nosotros; con tus propios ojos lo verás el día que regrese sano junto a ti. 22No pienses tal cosa ni te atormentes por ellos, hermana * ; porque un ángel bueno lo acompañará, le dará un viaje fácil y lo devolverá sano.»